Las pérdidas por decomiso de petróleo parecen apenas comenzar. Sin embargo, el régimen de Nicolás Maduro ya habría perdió al menos $200 millones en menos de dos semanas tras la incautación de los buques petroleros de la flota fantasma sancionada por los EE. UU. Una cifra que apenas supera el 1% de lo que se robó Tarek El Aissami a través de la trama de corrupción PDVSA-Cripto.

El Skipper, el buque con falsa bandera guyanesa incautado el 10 de diciembre, fue sancionado por el Departamento del Tesoro estadounidense en 2022 por presuntos vínculos con la Guardia Revolucionaria iraní y Hezbolá. Maduro afirmó que el barco estaba cargado con 1,9 millones de barriles.

Solo con esta operación, el régimen perdió entre 50 y 100 millones de dólares, según diferentes estimaciones. Sin embargo, la cifra puede ser menor al máximo estimado debido al descuento con el que debe venderse el petróleo venezolano debido a las sanciones y el riesgo para transportarlo.

La cantidad de barriles de crudo que llevaba este buque petrolero, es el promedio de carga que suelen transportar las embarcaciones de gran tamaño, como lo es también “El Centuries”, segundo tanquero fantasma u “oscuro” confiscado por autoridades norteamericanas cerca de las costas venezolanas.

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Si ambas embarcaciones cargaban la misma cantidad de petróleo (1.9 MM c/u) y, cada barril se comercializa hoy día en el mercado internacional en un promedio de $60, significa que con estas dos incautaciones el régimen venezolano pudo haber perdido $228 millones.

El 1% de lo que robó El Aissami

Al dar por hecho estas pérdidas por decomiso de petróleo (228.000.000 millones de dólares), significa que la cifra equivale apenas al 1.08 % de los 21.200.000.000 millones que robó el chavismo en la última mega trama de corrupción con el petróleo venezolano, que lideró el exministro Tarek El Aissami, supuestamente detenido.

Tareck El Aissami, fue ministro de Petróleo hasta marzo de 2023 cuando renunció vía redes sociales. Un mes después, fue presentado en tribunales por el fiscal general Tarek William Saab, por su supuesta participación en la trama de corrupción el Caso PDVSA-Cripto. El Aissami, era protegido por el régimen.

Fue presentado ante el Tribunal Segundo de Control contra el Terrorismo en donde se le imputaron los delitos de “traición a la patria, apropiación o distracción del patrimonio público, alardeamiento o valimiento, legitimación de capitales y asociación para delinquir”.

Para imaginarse la magnitud de lo robado por El Aissami y compañía, EE.UU. tendría que incautar al menos 1 buque diario con las mismas características de carga El Skipper y El Centuries durante siete meses para poder igualar la cifra de 21.200.000.000 millones de dólares.

Desglose financiero de la confiscación

Para calcular las pérdidas por decomiso de petróleo no solo considera el valor del crudo confiscado, sino también el costo del buque, las multas, los gastos legales y el daño reputacional en el sector naviero, por lo que las estimaciones abarcan varios componentes claves en la cadena de exportación.

El verdadero valor del crudo incautado reside en la carga que transportaba el buque. Dependiendo del tipo de crudo (principalmente crudo pesado o mezclado) y el volumen.

Una parte significativa del monto total corresponde al valor del activo incautado. Un petrolero de gran tamaño, como los dos que han sido confiscado, representa una inversión multimillonaria para la naviera propietaria. La pérdida total del buque impacta directamente a los intermediarios o socios de PDVSA.

Además, la estimación más alta incluye otros costos indirectos como multas o penalizaciones, gastos legales para la defensa en cortes internacionales y primas por riesgo, que pudieran elevarse tras la advertencia de más incautaciones, obligando a las navieras restantes a aumentar sus primas de seguro, elevando a su vez, el costo de las futuras exportaciones venezolanas.

Por cierto, un tercer tanquero sancionado estuvo a punto de ser confiscado por la guardia costera norteamericana tras una presunta persecución en el Mar Caribe cuando se dirigía a Vzla a cargar petróleo, El Bella 1, pero este, finalmente habría evadido la acción dando vuelta hacia el océano Atlántico.

Un escenario que, según algunas fuentes ligadas al sector, ha generado la paralización de la producción petrolera por no contar con navíos para exportar el crudo que está saturando la capacidad de almacenamiento.

Los puertos de Venezuela se están abarrotando de buques llenos de petróleo, ya que las autoridades temen sacarlos en aguas internacionales y ponerlos en el punto de mira de Estados Unidos.

Por lo que los petroleros con destino a Venezuela han dado la vuelta a mitad de camino, según muestran los datos del transporte marítimo. Y los armadores están cancelando los contratos para cargar crudo, dijeron a The New York Times fuentes anónimas del sector.