Por primera vez en al menos 10 años, los medios de comunicación independientes fueron acreditados para hacer cobertura del evento que se desarrolló por la reunión entre la dictadora Delcy Rodríguez y el secretario de Interior de Estados Unidos, Doug Burgum, quien llegó a Venezuela para abordar asuntos energéticos y de minería.

A pesar de la convocatoria y de que recientemente el presidente de la Asamblea Nacional Chavista, Jorge Rodríguez, afirmó que en Venezuela se puede ejercer «libremente» el periodismo gracias ala «nuevo momento político» que vive, los periodistas de medios independientes El Nacional, Tal Cual, Efecto Cocuyo, El Pitazo y El Diario se les negó, en principio, el acceso al Palacio de Miraflores, después de horas de espera en el Salón Ezequiel Zamora por la acreditación para el evento.

Según lo dicho a los periodistas, se debía hacer una petición formal por medio de una carta ante el Ministerio de Comunicación para poder cubrir el evento, a pesar de que se envió un mensaje solicitando el ingreso.

Los periodistas permanecieron unos minutos frente a la puerta principal del Palacio Blanco con la esperanza del acceso, sin embargo funcionarios les pidieron retirarse y fueron escoltados por equipo de seguridad.

Con información de El Nacional / Isaac González Mendoza

Los periodistas, no obstante, estuvieron al menos una hora a pocas cuadras de Miraflores, aún a la espera de que se les abrieran las puertas. Fue cuando llegó el equipo de Burgum a la sede del Ejecutivo que se gestionó, de nuevo, el ingreso. Todos los comunicadores rechazados regresaron al Salón Ezequiel Zamora, se les entregaron las acreditaciones y pudieron entrar, por primera vez en al menos una década, a los espacios de prensa de la Presidencia.

La ausencia de medios independientes en Miraflores data al menos de 2013, cuando, tras fallecer el presidente Hugo Chávez, se restringió de manera aún más radical el acceso a periódicos y páginas digitales como El NacionalLa Patilla o Tal Cual. El ostracismo llegó en el año 2017 con las protestas y la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente, período en el que los comunicadores tuvieron que realizar sus coberturas a las afueras del palacio, a menudo siendo hostigados por civiles armados o la Guardia de Honor. La mayoría optó por hacer seguimiento a través de la estatal VTV.

Un aislamiento similar ocurrió a partir de 2020 con la Asamblea Nacional Chavista luego de que se instaló una mayoría chavista en el Poder Legislativo. El gobierno prefirió desde entonces abrirles las puertas a medios extranjeros, oficiales o televisoras que solían censurar la información crítica.  

En la actualidad el intento de apertura ha quedado demostrado con casos puntuales como la entrevista que el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, ofreció al periodista Luis Olavarrieta, complaciente, sí, pero una señal. Y el día de ayer con el permiso, después de mucha insistencia, a medios independientes para cubrir eventos en Miraflores.

Sin embargo, todavía páginas de noticias como El NacionalLa Patilla o El Pitazo siguen bloqueadas, y recientemente el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa de Venezuela recordó que aún hay periodistas sometidos a procesos judiciales, otros con medidas cautelares en espera de la aplicación de la Ley de Amnistía, sigue el marco legal que ha permitido la criminalización del trabajo informativo y continúan los cierres de emisoras.