El Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM) ha reportado que la canasta alimentaria familiar en Venezuela ha alcanzado 677 dólares al cierre de enero de 2026.
Esta cifra denota un incremento del 42% en divisas con respecto al mismo mes del año pasado. El costo total total se ubicó en 677,17 dólares, equivalente a la fecha en más de 223.465,95 bolívares.
El incremento mensual registró 19,4% mientras que la variación anualizada en bolívares llegó a 681,1%, La cesta básica de consumo por hogar, que también incluye otros rubros además de alimentos, escaló 715,55% en moneda nacional y 48,3% en dólares, destaca el Cendas.
Con información de Efecto Cocuyo
La brecha entre ingresos y gastos alimentarios se profundiza de forma alarmante. El salario mínimo mensual cubre apenas el 0,05% de la canasta; que para adquirirla completa se requieren más de 1.700 salarios mínimos (exactamente 1.719 según algunos cálculos detallados).
El ingreso mínimo indexado de 160 dólares permite comprar solo el 23,6% de los alimentos básicos necesarios para un hogar promedio. El costo estimado por persona alcanza 150 dólares mensuales solo para cubrir la alimentación esencial en una familia de cinco integrantes, aunque registros de consumo real indican que pensionados y otros grupos superan los 200 dólares en muchos casos.
Oscar Meza, director del Cendas-FVM, atribuye el alza sostenida a la depreciación del bolívar frente al dólar. El tipo de cambio oficial subió 549,7% en un año y 13,63% en febrero, lo que acelera los ajustes de precios y consolida una economía de estrechez.
Ante esta realidad, expertos proponen medidas concretas para mitigar el impacto en las familias: eliminar el IGTF (Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras), formalizar la bancarización en divisas para habilitar créditos y depósitos legales en dólares, y avanzar hacia la libertad monetaria que permita la coexistencia formal de bolívar y dólar con el fin de estabilizar los precios.
Las familias venezolanas enfrentan un desafío diario: el ahorro desaparece y el consumo se reduce a lo estrictamente esencial.



