La organización Reporteros sin Fronteras (RSF) ha publicado su clasificación anual para su edición del 2026 y señala que la puntuación media de los 180 países analizados nunca había sido tan baja en este último cuarto de siglo. Venezuela, a pesar de un ligero mejoramiento con referencia al año pasado, aún se mantiene entre los peores con libertad de prensa en América Latina.

Otro de los casos es Ecuador como uno de los casos más graves: en un contexto de fuerte repunte de la criminalidad organizada, la nación sufrió un retroceso de 31 plazas, quedando en la posición 125.

Perú también retrocedió en la tabla tras el asesinato de cuatro periodistas, cayendo 14 puestos hasta la posición 144. Otros casos son Argentina retrocedió 11 posiciones, llegando al 98, y El Salvador bajó ocho lugares, hasta el 143, ambos influenciados por la acción y las presiones de sus respectivos líderes, en línea con la actitud adoptada por Donald Trump contra la prensa.

Tres países latinoamericanos se mantienen en los últimos puestos del ranking global, aunque con ligeras mejoras: Venezuela mejoró del puesto 160 al 159, pero sigue entre los peores, con incertidumbre sobre las garantías para la prensa; en Cuba, que subió del 165 al 160, la profunda crisis obliga a los pocos periodistas independientes a operar cada vez más en la clandestinidad. Nicaragua, relegada al puesto 168 tras ocupar el 172, presenta un paisaje mediático en ruinas, con represión sistemática y condiciones de trabajo prácticamente colapsadas.

En contraste, Colombia logró desacoplarse de la tendencia generalizada de deterioro en la región, avanzando 13 puestos, aunque todavía se encuentra en una posición relativamente baja, ocupando el lugar 102 en la clasificación mundial de la libertad de prensa.

Con información de El Nacional / EFE

Los mejores y los peores

En cabeza de la lista un año más está Noruega, el único que obtiene un sobresaliente (92,72 sobre 100), seguido de Países Bajos, Estonia, Dinamarca, Suecia y Finlandia.

Menos del 1 % de la población mundial goza de lo que Reporteros considera una «buena» situación de la libertad de prensa, cuando en 2002 era un 20 %. En el extremo opuesto, un 52,2 % de los países están en una posición «difícil» o «muy difícil».

La lista la cierran algunas de las dictaduras más duras del mundo: Arabia Saudí (puesto 176), Irán (177), China (178), Corea del Norte (179) y Eritrea (180). Entre los regímenes más cerrados a la prensa también está Rusia (172), «especialista en el uso de leyes contra el terrorismo, el separatismo o el extremismo» para restringir su margen de maniobra.

El mayor bajón en 2026 lo protagoniza Níger (37 puestos de golpe, al 120), que de esa forma ejemplifica el deterioro de la libertad de prensa desde hace años en la región del Sahel por los ataques que viene sufriendo de diferentes grupos armados y de las juntas militares en el poder.

En el otro extremo, la caída del régimen dictatorial de Bachar al Asad en Siria le ha permitido subir del puesto 177 al 144.

En el caso de España, su retroceso a la vigésimo novena posición, con una puntuación general de 75,42 puntos sobre 100 se explica por un deterioro en todos los indicadores que lo componen.

Su nota se puede considerar alta en lo que se refiere a la seguridad de los periodistas (90,55) y algo menos en lo que se refiere a los aspectos legales (80,59) y al contexto social.

La evaluación es peor en lo que se refiere al contexto político que afecta a la libertad de prensa (71,26) y sobre todo en lo que se refiere a las condiciones económicas en la que se desenvuelven los periodistas (55,68). En ese último indicador, España queda relegada a la cuadragésima posición.

Hay otros grandes países democráticos que también han caído este año de forma relevante en la clasificación, como Alemania (del puesto 10 al 14), Francia (del 21 al 25), pero sobre todo Estados Unidos, que ha bajado siete posiciones, a una más que discreta 64, con 62,61 puntos, en especial por el contexto político, evaluado con 53,59 puntos.