Las autoridades chilenas anunciaron este martes la detención de 18 personas vinculadas a la mega banda criminal Tren de Aragua por delitos de lavado de activos por un monto que supera los 78 mil millones de pesos, en el marco de una investigación que se adelantaba desde 2024. Entre los detenidos figura un ejecutivo del Banco Santander de nacionalidad venezolana.
El operativo fue encabezado por la Policía de Investigaciones (PDI) e incluyó allanamientos y órdenes de detención ejecutadas en diferentes puntos del territorio chileno. El fiscal regional coordinador contra el crimen organizado, Héctor Barros, ofreció los detalles de las capturas.
Según Barros, la investigación nació a partir de un quíntuple homicidio ocurrido en Lampa en 2024, caso que llevó a los fiscales a descubrir una red criminal dedicada a la extorsión, el contrabando, la asociación ilícita y el lavado de activos. Las autoridades solicitaron 29 órdenes de captura para personas ubicadas en Chile, de las cuales 18 fueron ejecutadas. Durante el procedimiento también se incautó dinero en efectivo.
Uno de los detenidos más llamativos es José Carlos Pérez Asensio, venezolano que se desempeñaba como ejecutivo del Banco Santander y quien, según la fiscalía, realizaba operaciones financieras internacionales para el Tren de Aragua.
«El lavado de activos que él realiza se vincula a operaciones internacionales para el Tren de Aragua. No estamos hablando de que el banco o a través del banco se realizara esta actividad, sino de una persona que tenía muchas cuentas abiertas en distintos bancos y que, a partir de eso, comenzaba a operar», explicó Barros.
Con información de NTN24
Los movimientos de dinero de la red habrían superado los 78 mil millones de pesos, canalizados en gran parte a través de empresas vinculadas con criptomonedas.
El fiscal Barros fue contundente al valorar el alcance de la operación: «Estamos frente a uno de los mayores casos de lavado de activos que hemos tenido en nuestro país vinculados al Tren de Aragua. Esta es la primera vez que logramos afectar directamente su capacidad financiera, golpeando el corazón de su negocio».
Un golpe que, por primera vez, no apunta solo a los sicarios en la calle, sino a la estructura económica que sostiene a una de las organizaciones criminales más peligrosas del hemisferio.



