En Playa Grande, La Guaira, las banderas de Venezuela y El Salvador ondean juntas sobre un conjunto de carpas que no cierran, el hospital de campaña salvadoreño mantiene operaciones las 24 horas para todo aquel que lo necesite. De noche, hombres y mujeres con trajes naranjas caminan entre las instalaciones, comen, beben agua y esperan ser llamados, son parte del apoyo internacional desplegado tras los terremotos del 24 de junio.

La instalación fue enviada por instrucciones del presidente Nayib Bukele y está bajo la dirección del doctor Roberto Gavidia, quien abrió las puertas del hospital a El Carabobeño para un recorrido completo.

Un hospital que ya está en segunda fase

Al momento del recorrido hay tres pacientes con problemas menores: subidas de tensión y algunas descompensaciones. Gavidia explica que la emergencia evolucionó y con ella las necesidades: ya es poco probable encontrar fracturas o laceraciones de los primeros tres días. Lo que llega ahora son infecciones respiratorias en personas que trabajan removiendo escombros, traumas del 24 de junio que aún no han sido atendidos y patologías crónicas de quienes perdieron todo, incluyendo sus medicamentos.

«Son personas que perdieron todo y no tienen sus pastillas. El hecho de haber pasado tantos días sin consumirlos los desestabiliza», explicó Gavidia.

El proceso de atención comienza con un triaje mediante un sistema de semáforo: rojo para gravedad inmediata, amarillo para posible emergencia y verde para quienes están estables y solo necesitan medicinas. En un día normal, el hospital puede recibir hasta 200 personas. La noche del recorrido atendieron 36.

Además de medicina general, el hospital ofrece atención en salud mental para quienes enfrentan el duelo por la pérdida de familiares, viviendas y pertenencias, y un servicio veterinario para los animales de compañía de las familias damnificadas.

Con información de El Nacional

La preocupación que cambió la estrategia

El equipo, que cuenta con más de 300 personas de perfil multidisciplinario, enfrentó al inicio de su misión una realidad que los alarmó: las personas que lograban ser rescatadas en distintos puntos de La Guaira no estaban recibiendo atención médica en el lugar.

«Eso nos preocupó, así que desarrollamos clínicas satelitales para que los rescatistas llegaran a esos pacientes en los sitios puntuales y recibieran atención rápida e inmediata», explicó Gavidia.

Una vez superada esa etapa, el equipo avanzó hacia el proceso de agua y saneamiento ambiental, y luego instaló el hospital de campaña que opera hoy, donde se atiende a cualquier venezolano, esté o no vinculado directamente a la tragedia de La Guaira.