El presidente de Plus Ultra, Julio Martínez Sola, y el CEO Roberto Roselli decidieron colaborar con la justicia en el caso que investiga al expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero. En escritos remitidos este lunes a la Audiencia Nacional, a los que tuvo acceso El Mundo, los directivos admitieron haber recurrido a Zapatero para «salvar a la compañía» mediante un rescate estatal.
Según los documentos, los ejecutivos de la aerolínea reconocieron que contrataron a Julio Martínez Martínez como intermediario precisamente por su relación con el expresidente. «Como una medida desesperada, se asumió que Plus Ultra debía contratar con el señor Martínez Martínez para tal fin, conscientes de que tenía la relación con el señor Rodríguez Zapatero», señala el escrito.
Los directivos también confesaron haber tenido plena conciencia de que Martínez Martínez y Zapatero pretendían cobrar por las gestiones realizadas para acceder al rescate de 53 millones de euros, aprobado por el Consejo de Ministros en marzo de 2021. Asumieron esa condición «de forma sobrevenida» con el fin de salvar a la aerolínea, aunque sin conocer los acuerdos internos entre ambos.
Con información de Monitoreamos
Los pagos, desglosados
El escrito detalla cómo se distribuyó el pago equivalente al 1% del rescate: 249.000 euros a Análisis Relevante, 98.617,53 euros a Voli Analítica SL y 110.799,47 euros a IOT Domotic Europe SL, todas empresas controladas por Martínez Martínez. El resto se completó con un pago en especie de 69.000 euros en billetes de clase business que Plus Ultra puso a disposición del intermediario entre 2021 y años siguientes.
Los documentos remitidos al juez instructor José Luis Calama reconstruyen también el origen de la relación. Fue el empresario venezolano Rodolfo Reyes quien sugirió a Martínez Sola contactar a Manuel Fajardo, nombre bajo el cual operaba Zapatero en Venezuela, para exponerle la necesidad urgente de la aerolínea.
El 30 de abril de 2020, Martínez Sola recibió una llamada desde un número oculto que resultó ser la del propio Zapatero. En una conversación de unos diez minutos, el expresidente manifestó que su intervención podría ser de ayuda y que haría las gestiones oportunas, indicando que a partir de ese momento las comunicaciones se mantendrían con Martínez Martínez. En ese primer contacto, Zapatero no mencionó honorarios ni solicitó nada a cambio. Los directivos entendieron más tarde que la intervención no sería gratuita.



