El cardenal Baltazar Porras se ha pronunciado sobre la cantidad de presos políticos y del éxodo migratorio que se ha desarrollado entre la comunidad venezolana, señalando que esta situación n ose puede ver como algo ajeno para la Iglesia Católica, señalando que puede existir el mal y los errores en la institución eclesiástica.

“El mal, los errores y el pecado pueden estar en la Iglesia, en cada uno de nosotros como bautizados, como obispos, cardenales o papas”, advirtió, tras señalar “qué cantidad de presos políticos, qué cantidad de gente torturada, qué cantidad de gente que ha tenido que irse” del país y decir sobre lo que “debemos hacer” ante lo que ocurre.

“Solo cuando van saliendo toda una serie de cosas es cuando nos llama la atención. ¡Caramba! es que no nos habíamos dado cuenta de lo que pasaba, es que no éramos capaces de ver si se podía hacer algo”, dijo en el contexto de la misión del servicio a los más necesitados a propósito del mártir San Vicente, patrono de los diáconos en España.

La exhortación del cardenal coincidió con la denuncia pública de Mariana González, hija del presidente electo Edmundo González y esposa del preso político Rafael Tudares, ya excarcelado, quien aseguró que fue extorsionada en “los espacios del Arzobispado” de Caracas, una referencia al arzobispo Raúl Biord, quien mostró públicamente simpatías hacia el régimen de Maduro.

Iglesia y presos políticos

“Hacer el bien causa muchas veces problemas”, expresó ante el compromiso moral de “hacer algo” en los tiempos que corren en Venezuela.

“Y que es ese algo, son tantas cosas, la necesidad de descubrir en los signos de los tiempos que no siempre son nada agradables” en el ámbito de un país, dijo.

“Pero que eso no nos exima de buscar los caminos. Descubrir cuáles son los signos de los tiempos para saber cuáles son los signos de Dios que no es para que los acomodemos a nosotros, sino que van cambiando y nos inducen a dar un paso adelante”, afirmó. Y recalcó que la “prudencia no significa escurrir el bulto o no hacer nada” acerca de los presos políticos.

“Cuántas veces nos escudamos en que no tenemos poder o capacidad. Todos tenemos alguna capacidad para que, al menos a nuestro alrededor, ese valor de la vida sea respetado… especialmente cuando vemos testimonios que parten el alma: hijos, esposos, familiares torturados o desaparecidos, sin que se les permita saber dónde están ni cómo están”, destacó.