La presidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015, Dinorah Figuera, analizó en el programa «Shirley Radio» de Onda La Superestación los retos de la transición política venezolana, el papel del acompañamiento internacional y la necesidad de priorizar una agenda institucional por encima de los intereses partidistas.
Sus declaraciones se producen luego de que la Asamblea Nacional del período 2015-2020 y la actual Asamblea Nacional Chavista encabezada por Jorge Rodríguez confirmaran el inicio de una agenda conjunta que arrancará el 1 de agosto con el objetivo de establecer una hoja de ruta para «promover la estabilidad, la democracia y la recuperación nacional».
Figuera explicó que su participación en el proceso responde a su rol formal como presidenta de la Asamblea Nacional en el exilio, institución que mantuvo la relación institucional de protección de los activos venezolanos en Estados Unidos. También precisó que el gobierno estadounidense planteó una hoja de ruta estructurada basada en las tres fases concebidas por Donald Trump y Marco Rubio para la construcción del camino hacia la democracia.
Con información de El Estímulo
Estas son las declaraciones más importantes de Figuera:
«He tenido conversaciones de carácter personal con María Corina Machado. Esto no es una negociación paralela para fragmentar, sino una hoja de ruta legítima».
«Esto es una mesa bilateral para que participe, por ejemplo, María Corina Machado, o el candidato del PSUV. La idea es que cualquier candidato pueda asumir en buena lid, bajo la garantía de que cada sufragio será respetado y verdaderamente contado».
«En la primera conversación con Jorge Rodríguez, él me manifestó que tenían la responsabilidad de que si perdían las elecciones, entregaban sus responsabilidades como gobierno».
«He manifestado públicamente mi voluntad política de no asumir una militancia política, sino institucional, porque creo que el mecanismo y la seriedad que reviste este momento tienen que tener una posición ajena a una militancia política».
«Cuando fui invitada por Michael Kozak, subsecretario de Estado para asuntos occidentales, manifestó el interés de intervenir institucionalmente en un mecanismo de diálogo para dirimir diferencias».
«El gobierno de Estados Unidos nos ha manifestado que puede haber un acompañamiento, pero que totalmente las decisiones las establecemos nosotros. Solo recibiremos asesoría, no intervención y no lineamientos coercitivos».



