Estados Unidos asestó un golpe al régimen de Nicolás Maduro al designar al Cártel de los Soles como organización terrorista internacional, vinculándolo directamente a crímenes de lesa humanidad.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) incluyó al cártel en su lista de Nacionales Especialmente Designados (SDN), acusándolo de operar como una red criminal transnacional que desestabiliza el hemisferio. Este grupo, liderado por altos funcionarios chavistas, incluidos Maduro y Diosdado Cabello, trafica drogas, financia el terrorismo y perpetúa la crisis humanitaria en Venezuela, según el Departamento del Tesoro. La designación, anunciada por la OFAC, señala al cártel por su apoyo al Tren de Aragua y al Cártel de Sinaloa, ambos clasificados como terroristas.
“Usaremos todos los recursos para evitar que Maduro lucre con la destrucción de vidas estadounidenses”, afirmó el Departamento de Estado en X.
El FBI, liderado por Kash Patel, busca desmantelar la estructura financiera y operativa del cártel, priorizando la seguridad nacional bajo la política “America First”.
Un historial de impunidad y narcotráfico
El Cártel de los Soles, cuyo nombre alude a las insignias de los generales venezolanos, opera desde los años 90. Inicialmente, militares como Ramón Guillén Dávila aceptaban sobornos para permitir el paso de drogas. Con el tiempo, su rol evolucionó hacia el transporte y distribución de cocaína, según investigaciones de la DEA. En 2008, EE.UU. sancionó a Hugo Carvajal y otros por nexos con las FARC. En 2020, el Departamento de Justicia acusó a Maduro, Cabello y Tareck El Aissami de liderar el cártel desde 1999, implicándolos en narcotráfico y lavado de dinero.
Cabello, pieza central del cártel, ha usado su poder para enriquecerse y eliminar competidores, según la OFAC. La captura de El Aissami en 2024 por corrupción en PDVSA expuso aún más la red criminal del régimen. Estas acciones, combinadas con la represión de opositores, refuerzan los crímenes de lesa humanidad denunciados por la CPI.
Una amenaza transnacional
El Tren de Aragua, vinculado al Cártel de los Soles, ha expandido su influencia a EE.UU. y América Latina, dedicándose a extorsión, trata de personas y violencia armada. Esta red criminal, nacida en Venezuela, refleja cómo el régimen de Maduro utiliza el narcotráfico para financiar su maquinaria represiva, agravando los crímenes de lesa humanidad. La ONU y Amnistía Internacional han documentado cómo el chavismo corrompe instituciones para perpetuar su poder, afectando a millones de venezolanos.
La designación del cártel como terrorista intensifica la presión internacional sobre Maduro. Sin embargo, su silencio y el del Ministerio de Comunicaciones muestran su desprecio por la verdad. La lucha por la democracia exige desenmascarar estas redes y exigir justicia por las víctimas de un régimen que trafica con la miseria humana.











