El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, dará su testimonio este martes en el juicio contra el excongresista David Rivera, quien es acusado de intentar influir ante el Gobierno estadounidense para suavizar las sanciones al régimen de Nicolás Maduro durante el primer mandato de Donald Trump (2017-2021).

El juicio inició la semana pasada en Miami con la elección del jurado.

Rivera y la asesora política Esther Nuhfer enfrentan los cargos criminales por conspiración para cometer un delito contra Estados Unidos, incumplimiento de registrarse como agente extranjero y conspiración para cometer lavado de dinero, entre otros relacionados con sus actividades de consultoría.

David Oscar Markus, uno de los abogados de la defensa, confirmó a EFE que Rubió acudirá este martes a la audiencia, quien hace parte de una lista de 24 testigos presentada por la Fiscalía.

Rivera, de 60 años, está acusado de «actuar como agente no registrado de un ciudadano venezolano» y presuntamente recibir más de cinco millones de dólares por sus esfuerzos para presionar a funcionarios del Gobierno de EE. UU..

Con información de EFE / Alberto News

Como amigos y legisladores de Florida y de origen cubano, Rubio y Rivera compartieron en los años noventa un apartamento en la capital del estado, Tallahassee, sede del legislativo.

El actual secretario de Estado, quien fue miembro de la Cámara de Representantes de Florida desde 2000 hasta 2008, antes de postularse al Congreso en Washington, ha sido un defensor de la libertad en Cuba y Venezuela, denunciando a los regímenes de Castro y Maduro.

Rivera, quien se ha declarado inocente, sostuvo en 2017 dos reuniones con Rubio, entonces senador y quien no enfrenta cargos, para discutir un plan orientado a facilitar la salida de Maduro y la realización de elecciones en Venezuela.

Según la acusación, ambos imputados intentaron influir en la política exterior de Estados Unidos hacia Venezuela y ocultar sus esfuerzos al no registrarse bajo la Ley de Registro de Agentes Extranjeros (FARA, en inglés) y crear la apariencia falsa de que prestaban servicios de consultoría a una subsidiaria de la empresa petrolera estatal de Venezuela.

Rivera está acusado de ser el centro de un esquema encubierto para persuadir a la primera administración del presidente Trump de aliviar las sanciones contra el régimen de Maduro, quien fue capturado el pasado 3 de enero por el Gobierno del republicano y enfrenta cargos de narcotráfico en Nueva York.