El analista y empresario venezolano, Pedro Mario Burelli, considera que la situación actual en Venezuela representa el cierre de un cilio de destrucción y el inicio de la liberación que solo pudo concretarse mediante del ejercicio de una fuerza superior.
Burelli enfatiza que el país no enfrentaba a una dictadura convencional, sino a una compleja estructura criminal que mantenía a Venezuela «secuestrada».
La acción del Gobierno de Estados Unidos no fue un evento asilado, representa una decisión estratégica para restaurar la seguridad en el hemisferio y enviar un mensaje contundente a potencias como China y Rusia sobre la influencia de EE. UU. en la región. Esto en referencia a la captura del dictador Nicolás Maduro el pasado 03 de enero en Caracas.
Burelli advierte los peligros de una transición apresurada, sostiene que no se pueden convocar elecciones presidenciales de inmediato en Venezuela sin haber realizado una limpieza profunda de las instituciones, debido a los índices de corrupción que permeó el régimen.
Burelli señala que se debe extirpar los «remanentes del tumor», refiriéndose a los cuadro del madurismo que aún permanecen en puestos de poder.
Con información del Diario de las Américas
En este sentido, Burelli argumenta que la legitimidad no vendrá de las estructuras heredadas de la era de Maduro, las cuales considera viciadas, sino de la creación de un nuevo marco institucional que incluya un Consejo Nacional Electoral transparente y un registro que permita el voto de los millones de venezolanos en el exterior.
Finalmente, Burelli enfoca su optimismo en el capital humano venezolano. Para el analista, el verdadero motor de la reconstrucción no está en el subsuelo, sino en la diáspora que huyó del régimen y tiene voluntad de regresar a construir país.
Sostiene que los venezolanos que se formaron en el exterior y que han tenido éxito en sociedades competitivas son quienes tienen la capacidad de modernizar el país rápidamente. Concluye que la alianza estratégica con Estados Unidos es el pilar fundamental para este nuevo capítulo, asegurando que, una vez desmontado el régimen criminal y garantizada la libertad, el potencial de la sociedad venezolana permitirá una recuperación económica y social sin precedentes en la región.











