El periodista Rory Branker, editor de La Patilla y actual preso político del régimen, se ha quedado progresivamente solo en la cárcel de Tocorón, ubicada en el estado Aragua, a medida que se han registrado excarcelaciones de presos políticos en ese centro de reclusión.
El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa reportó que esto ha afectado su estado de ánimo y ha aumentado la preocupación por su bienestar.
Cheryl Ann Branker, su madre de 80 años de edad, vive en una espera prolongada por la angustia sin certezas sobre el futuro de su hijo.
Con información de El Nacional
El SNTP señaló que el caso de Rory está envuelto en opacidad jurídica: se conoció, de manera extraoficial, que le imputaron delitos como traición a la patria, financiamiento al terrorismo y conspiración, con penas que podrían alcanzar hasta 30 años de cárcel.
Las autoridades, sin embargo, no han hecho pública ninguna acusación formal en contra del comunicador ni han clarificado el estado del proceso.
Durante su reclusión, Rory Branker compartía rutinas con otros detenidos que le ayudaban a sobrellevar el encierro, desde conversaciones y actividad física hasta momentos de oración. Con la salida de sus compañeros, su aislamiento se ha profundizado.
A pesar de la excarcelación de al menos 21 periodistas y trabajadores de medios, Branker permanece detenido.
La familia supo de su paradero seis meses después de la detención, tras la presión de organizaciones gremiales como el SNTP, el Colegio Nacional de Periodistas y ONG de derechos humanos.
Desde entonces, Rory Branker ha sido trasladado en dos ocasiones y permanece bajo custodia, mientras organismos internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Naciones Unidas y Amnistía Internacional han emitido alertas sobre los riesgos que enfrenta.
“Solo queremos verlo salir, abrazarlo, tenerlo de nuevo con nosotros”, manifestó uno de sus familiares, citado por el sindicato.











