El doble terremoto del 24 de junio no solo destruyó edificios en el estado La Guaira: comprometió directamente la estabilidad laboral de decenas de miles de personas cuyo sustento depende del comercio, el turismo y la actividad playera del litoral central. Más de un mes después, las cámaras gremiales siguen esperando una audiencia con las autoridades.
Las parroquias Caraballeda, Macuto, Catia La Mar y Urimare concentran los mayores daños en una zona de más de 215.000 habitantes. Los locales destruidos, las vías cortadas y la interrupción de los servicios básicos configuran un cuadro económico grave que los representantes del sector privado describen en términos concretos: 30.000 empleos en riesgo.
El 40% del comercio, golpeado
El catastro comercial del estado contempla cerca de 14.000 establecimientos. Rusvel Gutiérrez, presidente de la Cámara de Comerciantes, Industriales y Aduaneros de La Guaira, estima que el 40% de esa red sufrió afectación directa o indirecta en las cuatro parroquias más golpeadas. Y advierte que los daños van mucho más allá de lo visible a pie de calle.
«Existe un inmenso número de comerciantes afectados que están o estaban en edificios, casas, galpones cuya actividad es de servicio: laboratorios, despachos jurídicos, ópticas, consultorios médicos. Esto representa un número importantísimo de afectados, ya sea que se perdió la edificación o quedó comprometida para su rescate», explicó.
Gutiérrez estima que esos daños comprometen los empleos de unas 30.000 personas, sin contar a los trabajadores temporales de otros estados. Más de un mes después del sismo, las cámaras de la región siguen esperando respuesta a su solicitud de audiencia para pedir exoneraciones de impuestos nacionales, regionales y municipales.
Con información de Efecto Cocuyo / Reynaldo Mozo Zambrano
Los saqueos hicieron más daño que el sismo
En el sector turístico, el presidente de la Cámara de Turismo del estado (Catuvarga), Rogelio Díaz, reportó daños generalizados en hoteles, posadas, restaurantes, agencias de viaje, aerolíneas y transporte especializado. Pero fue un factor adicional el que sorprendió a muchos.
«Hay muchísimos prestadores de servicio turístico que nos han dicho que no les afectó tanto el sismo, sino el saqueo. El saqueo ha sido una cosa tremenda», declaró Díaz.
A eso se suma la pérdida de personal: la destrucción de viviendas y el desplazamiento de familias dejaron a numerosas empresas sin la mano de obra necesaria para reabrir. «Hay mucha gente que quiere abrir y ha perdido empleados. Hay aerolíneas, restaurantes y kioscos de playa que, aunque están de pie, también han perdido empleados», señaló.
5.000 trabajadores playeros sin ingreso
En la franja costera, los mayores destrozos se concentran en balnearios de Catia La Mar, Playa Verde, Playa Candileja, Camurí Chico, Alibaba, San Luis, Bahía de los Niños y Playa El Yate, donde colapsaron baños, vestuarios, duchas y rampas de acceso.
Celsa Malvavé, presidenta de la Federación de Trabajadores Playeros del estado La Guaira, fue directa al describir el impacto social: «Si tú me trancas Vargas, y si tú me trancas el turismo, ¿de qué vive la mujer que hace las empanadas, la que hace el sancocho, los paradores, los tolderos, los mesoneros? Somos casi 5.000 personas en el estado que estamos desempleados».
La federación propone reactivar de forma inmediata los balnearios que no registraron daños severos, como Macuto, Todasana, Caruao, Chichiriviche, Puerto Cruz y Puerto Maya, para retomar el trabajo mientras se avanza en la recuperación de las zonas más afectadas.
«No aguantamos seis meses sin trabajar. Estas 5.000 personas necesitan que se abran los espacios que no resultaron afectados. Así vamos disminuyendo también el problema del desempleo», insistió Malvavé.
Los tres voceros gremiales coincidieron en que no disponen aún de cifras oficiales consolidadas de víctimas mortales o heridos en sus sectores, dado que las labores de remoción de escombros continúan y los reportes de personas desaparecidas siguen activos.



