La economía le gana al voto: lo que más le preocupa hoy a los venezolanos es el bolsillo

Compartir

(Reportaje de Armando Díaz / El Carabobeño) Primero comer, después votar. Esa es la lectura que surge de la más reciente encuesta de la consultora Pronósticos, según la cual la recuperación económica encabeza las prioridades de los venezolanos, muy por encima de la realización de elecciones. El dato llega en un momento de profunda incertidumbre sobre el futuro del país, el voto, el tutelaje y la economía, alimentada además por los constantes cambios políticos. Las cifras y el análisis de Francisco Bello, director de la firma, ofrecen algunas claves para entender el escenario nacional.

«Hay que decírselo a la gente»: primero las instituciones, luego las elecciones

Bello sostiene que Venezuela debe reconstruir sus instituciones antes de convocar nuevas elecciones. A su juicio, el país no puede repetir procesos electorales sin garantías ni condiciones que permitan recuperar la confianza ciudadana. Reconoce la necesidad de celebrar nuevos comicios, pero advierte que primero deben cumplirse los requisitos para que la votación se desarrolle con transparencia y garantías democráticas.

El consultor considera que las instituciones actuales mantienen los vicios que han debilitado la democracia venezolana, y menciona como ejemplo las numerosas inhabilitaciones políticas y las restricciones que afectan a las organizaciones partidistas. «El Tribunal Supremo de Justicia actual no levantará las inhabilitaciones, no restituirá a los partidos políticos, ni ofrecerá las garantías de justicia que requiere un proceso electoral confiable. Por ello, considero necesario renovar el Consejo Nacional Electoral y revisar de manera integral el sistema de votación», dijo.

Advirtió, además, que la reconstrucción institucional podría tomar más tiempo del que algunos sectores esperan. Por eso cuestionó la idea de fijar una fecha electoral sin conocer los cambios necesarios ni cuánto tardarán en concretarse. «Hay que decírselo a la gente», sostuvo al referirse a la posibilidad de que el proceso no pueda completarse en seis meses.

Para el director de Pronósticos, anunciar elecciones sin garantizar las condiciones necesarias genera expectativas que después resultan imposibles de cumplir. También considera que una eventual fecha electoral no debería depender de una de las partes en disputa, sino de una instancia que actúe con objetividad. «Es inconstitucional», expresó al cuestionar que una de las partes determine el calendario. Aunque no mencionó nombres, su planteamiento alude a los recientes anuncios de María Corina Machado sobre una posible fecha ideal para celebrar los comicios.

La economía urge

Los resultados de la encuesta nacional de Pronósticos, realizada entre agosto y septiembre con 800 casos, muestran que la recuperación económica ocupa el primer lugar entre las prioridades de los venezolanos. Según las láminas presentadas por Bello, 52% de los consultados escogió esa opción, mientras que 21% señaló los servicios públicos.

La realización de elecciones obtuvo apenas 16% de las respuestas y el nombramiento de nuevas instituciones, 5%. La infraestructura en general sumó 4%, y otras respuestas, 2%.

«La economía es todo», resumió el consultor.

Explicó que los problemas de ingresos, alimentación y seguridad confluyen en una preocupación central: la capacidad de las familias para garantizar su sustento. En ese contexto, sostuvo que el país necesita atender necesidades inmediatas, como el funcionamiento de hospitales, el suministro de electricidad y agua, las carreteras y la infraestructura.

Bello también presentó cifras sobre las expectativas de la población: 49% de los encuestados manifestó optimismo sobre el futuro del país, frente a 20% que expresó pesimismo. El director de Pronósticos relacionó ese ánimo con la expectativa de que llegue crédito y los pequeños negocios comiencen a recuperarse.

Otra pregunta consultó a los venezolanos si estarían de acuerdo con que el país se convierta en el estado 51 de Estados Unidos. El 62% rechaza esa posibilidad: 33% manifestó estar en desacuerdo y 29% totalmente en desacuerdo. En contraste, 14% dijo estar de acuerdo y 11% totalmente de acuerdo. Un 8% adoptó una posición neutral y 5% respondió que no sabía o no contestó. En conjunto, 25% expresó algún grado de respaldo a la propuesta.

Bello relacionó estos resultados con una distinción que considera necesaria en el debate público: respaldar acciones que contribuyan a recuperar la democracia no equivale a aceptar que Venezuela pase a formar parte de Estados Unidos.

Aunque calificó el resultado de lapidario, destacó que el respaldo alcanza una proporción considerable de la población. Para él, ese 25% es una señal de la disposición de algunos venezolanos a considerar una alternativa que les permita acceder a mejores salarios, un pasaporte con mayor reconocimiento internacional y oportunidades comerciales.

El quiebre institucional y la crisis de los partidos

Bello sitúa el origen de la crisis actual en el deterioro de las instituciones y la pérdida de capacidad de los partidos políticos. En su repaso histórico destacó el Pacto de Puntofijo y describió el período democrático posterior como una etapa de expansión educativa, crecimiento de la clase media y desarrollo económico.

A su juicio, ese proceso no dependió únicamente del petróleo, sino también de la capacidad del país para extraerlo, procesarlo, venderlo y cobrarlo. Destacó, además, la importancia de la inversión y la tecnología para aprovechar los recursos, y vinculó la pérdida de capacidad productiva con el debilitamiento institucional.

El consultor atribuyó parte de la crisis partidista a las divisiones internas, las disputas por el liderazgo y el abandono de proyectos colectivos. Los partidos, señaló, dejaron de organizarse alrededor de una visión de país y se convirtieron, en muchos casos, en estructuras al servicio de proyectos personales.

«Sin partido no hay democracia», afirma.

Para él, la debilidad de las organizaciones impide que la ciudadanía discuta ideas y propuestas, y favorece el personalismo y el mesianismo. Advirtió también que la democracia corre peligro cuando la política se reduce a la adhesión a una figura, en lugar de promover la deliberación sobre un programa.

Volver al origen

Los partidos, dijo Bello, deben recuperar su función como espacios de organización y pensamiento. A su juicio, los ciudadanos se agrupaban en esas organizaciones para defender una visión de país y una corriente de ideas, no solamente para respaldar a un dirigente.

La crisis, que el consultor sitúa en un proceso de varias décadas, se refleja también en la falta de identificación de los ciudadanos con las organizaciones políticas. A diferencia de sistemas como el español, con partidos como el PP, Vox, PSOE y Podemos, o el estadounidense, con demócratas y republicanos, Venezuela muestra una relación cada vez más centrada en los liderazgos individuales. La figura del dirigente concentra la fuerza política y desplaza la discusión sobre los proyectos, lo que evidencia, para Bello, que muchos partidos dependen de una figura central para mantener su capacidad de convocatoria.

El consultor considera que el liderazgo opositor ha cambiado de manos en distintas etapas. Machado ocupa hoy ese espacio, después de figuras como Juan Guaidó, Leopoldo López y Henrique Capriles. Esa sucesión, en su análisis, revela que los ciudadanos tienden a respaldar a quienes identifican como opciones de cambio, más allá de sus propuestas o de los partidos que los acompañan.

Vente concentra el apoyo partidista, pero la mayoría no se identifica con nadie

Al preguntar con qué partido se identifican los ciudadanos, la encuesta arrojó que 8% respalda a Vente Venezuela y 7% al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), mientras que 67% no se identifica con ninguna organización.

Bello atribuye el crecimiento de Vente al liderazgo de Machado. Al mismo tiempo, considera relevante que el PSUV conserve un respaldo de 7%, pues ha mantenido su presencia política por encima de otras organizaciones, algo que relaciona con una estructura ideológica más consolidada.

La diferencia entre identificación partidista y respaldo a un liderazgo aparece también en la pregunta sobre quién debería ocupar la Presidencia: Machado concentra 61% de las preferencias, Lorenzo Mendoza ocupa el segundo lugar con 18% y Edmundo González aparece en tercera posición. Para Bello, estos resultados refuerzan la idea de que el liderazgo personal concentra una fuerza electoral que no necesariamente se traduce en apoyo a una organización política.

El precedente chileno y la necesidad de pragmatismo

Para encauzar ese capital político sin comprometer la viabilidad de la transición, Bello evocó el precedente de Chile tras el plebiscito de 1988. Ricardo Lagos figuraba entonces como el líder con mayor respaldo popular en las encuestas, pero cedió la candidatura de la transición a Patricio Aylwin, quien contaba con apenas entre 6% y 7% de apoyo.

Según el análisis expuesto, esa decisión redujo las fricciones con los sectores militares y contribuyó a garantizar una gobernabilidad duradera. Bello considera que el liderazgo democrático venezolano debe actuar con un pragmatismo similar y priorizar los acuerdos necesarios para facilitar una transición. Su planteamiento apunta a alinear el liderazgo político con la legalidad institucional de la Asamblea Nacional de 2015 y con los contrapesos reales que permitan sostener el proceso.

La Asamblea Nacional como contrapeso

Sobre las posibles rutas electorales, Bello consideró que una elección de la Asamblea Nacional tendría relevancia por su alcance nacional y su capacidad para actuar como contrapeso del Ejecutivo. Señaló también que ese órgano podría asumir atribuciones importantes dentro de un eventual proceso de transición.

Expresó reservas sobre convocar elecciones regionales y municipales antes de contar con garantías institucionales suficientes. Aunque reconoció que permitirían recuperar espacios de poder territorial, advirtió que el país debe evaluar sus consecuencias políticas y la capacidad real de ejercer ese poder.

Bello abordó además la situación de los venezolanos en el exterior. Señaló que la participación de la diáspora depende de las relaciones diplomáticas y consulares con los países donde reside, y que excluir a millones de ciudadanos de un proceso electoral afectaría su legitimidad. Por eso insistió en que la transición requiere acuerdos y contrapesos, y recordó que el diálogo solo avanza cuando las partes tienen capacidad real de negociación.

En ese escenario, atribuyó a Estados Unidos un papel central en el proceso político actual, aunque reconoció que esa influencia puede generar inquietudes desde una perspectiva nacionalista.

Últimas Noticias

Artículos Relacionados

Régimen afirmó que la producción petrolera de Venezuela creció 8,5% en el último año

La dictadora Delcy Rodríguez aseguró este martes que la producción petrolera creció 8,5% en los últimos 12 meses...

OPEP+ decide mantener congelada su oferta de petróleo en diciembre

(Fuente: EFE) - La alianza OPEP+, liderada por Arabia Saudí y Rusia, decidió este domingo mantener sin cambios...

Venezuela presenta ante el FMI una hoja de ruta económica basada en petróleo y minería

El régimen de Venezuela presentó formalmente ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) una hoja de ruta económica estratégica...

Bloomberg: Qué necesita Venezuela para acceder al financiamiento internacional del FMI, BID y Banco Mundial

(Nota de Bloomberg) - La reapertura de la oficina del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Caracas, anunciada...