Familiares, activistas de derechos humanos y organizaciones civiles alzan su voz una vez más para denunciar la detención arbitraria y la precaria situación que atraviesa Jackson Vera, recluido por motivos políticos en El Helicoide.
Luego de tres años y siete meses preso, el clamor por justicia se intensifica ante la falta de garantías procesales y el silencio de las autoridades. Su familia está desesperada por volver a ver al tachirense en su hogar.
Jackson Vera fue detenido en un contexto de persecución política que, según denuncian sus allegados, carece de sustento probatorio legal. Desde el momento de su captura, el 5 de agosto de 2022, el caso ha estado marcado por irregularidades: falta de acceso a una defensa privada de confianza, diferimiento sistemático de audiencias y una narrativa judicial que no coincide con los hechos documentados por observadores independientes. Está en su segundo juicio.
«No es solo la privación de libertad. E que le están quitando la vida útil a un joven que no ha cometido delito y acusan de terrorismo», afirmó Fabiana Vera, hermana del preso político.
Una abuela desesperada
Vera vivía en San Cristóbal, estado Táchira, con su abuela, quien desde el momento de la detención está en crisis y desesperación porque su “gato”, su nieto más cercano, ya no la acompaña a diario.
Recuerda con detalles ese día de la detención, cuando al terminar de almorzar juntos Jackson Vera salió detención su casa y nunca llegó. A la abuela le avisaron que lo detuvieron y desde entonces lo espera cada día.
No has ido nada fácil para ella sobrellevar la situación. Solo ha podido verlo dos veces en todos estos años de encierro porque viajar desde Táchira a Caracas es un proceso que por sus más de 80 años le resulta muy difícil.
Sobre Vera no existen pruebas que lo vinculen con hechos delictivos, por lo que su libertad debe ser inmediata.
En espera de amnistía
Su hermana, Fabiana Vera, explicó que pidió amnistía para el tachirense. El documento fue aceptado por el tribunal pero aún no se cumple el tiempo de espera que la ley establece para dar respuesta sobre la solicitud.
“Me aceptaron la petición sin problema pero seguimos esperando qué finalmente la otorguen y pueda volver a su casa muy pronto”, aseguró.
La situación de Jackson Vera no es un hecho aislado, sino un reflejo de la crisis institucional que vive el país. Sin embargo, cada día que pasa tras las rejas sin justificación legal es una mancha más en el expediente de derechos humanos del Estado venezolano.



