Excarcelaciones de presos políticos, apertura de la embajada de EE. UU. en Caracas, cambios en el gabinete ministerial, reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos y un anuncio de ley de amnistía general, son algunos de los cambios que se han dado en Venezuela tras un mes sin el dictador Nicolás Maduro, quien enfrenta un proceso judicial en Nueva York junto a su esposa, Cilia Flores.
La operación militar norteamericana de la madrugada del 3 de enero que de manera quirúrgica despojó al chavismo de su líder, Nicolás Maduro, dejó a cargo de manera provisional un régimen que ahora coopera con quienes durante más de dos décadas representaron el enemigo, “el imperio”.
Desde entonces, los acontecimientos se han precipitado a una velocidad impensada. La administración que ahora encabeza Delcy Rodríguez ha mostrado algunos signos de voluntad para un apertura económica, política y social; accediendo a la reconfiguración del mercado petrolero interno y, finalmente, a un gesto inesperado: una amnistía general para todos los presos políticos.
Las primeras señales tras la intervención de aquella abrupta madrugada, fueron confusas. Primero se pensó en el desmoronamiento del régimen, pero horas más tarde todo empezó a indicar que el país se encaminaba hacia un reacomodo del poder con el petróleo como carta negociadora.
Quien para entonces ocupaba la vicepresidencia de la República, Delcy Rodríguez, tomaba la batuta del poder y manifestaba un aparente espíritu de reabrirse hacia dentro y hacia fuera, específicamente hacia Washington, desde donde el Presidente Donald Trump tutela Venezuela, un escenario que aún no deja clara la tan anhelada transición hacia la democracia.
¿Qué ha cambiado en Venezuela?
Si bien aún es incierto el futuro inmediato del país tras cumplirse un mes sin el dictador Nicolás Maduro, el anuncio de la amnistía general ha sido un punto de inflexión que ha generado confianza en la población. La bisagra del 3 de enero desactivó algunos de los miedos más arraigados de una sociedad civil arrinconada por años de persecución y silenciamiento.
“Ya no gobiernan las personas que estaban antes, hacen lo que dicen otros (…) Hay que esperar, que es lo que no me gusta, esperar año u año y medio, pero vendrán cambios muy importantes para el bienestar de la comunidad…” dijo un ciudadano de a pie que prefirió no identificarse, pero sin mayor temor a declarar frente a las cámaras.
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En un recorrido por las calles de Caracas, la ciudad que despertó de golpe hace un mes, se consigue diversidad de opiniones sobre la Venezuela post Maduro, y aunque no todos ven cambios sustanciales, perciben mayores expectativas en el ánimo del conglomerado: “No ha cambiado nada, veo todo igual (…) O sea, hay esperanzas de que las cosas van a evolucionar.”
“Si ha cambiado, la gente está más tranquila, ya no hay ese agite, hay más confianza, en la calle hay más tranquilidad, pero hay que ir poco a poco…” Son parte de los testimonios que reflejan otra cara del venezolano, que, aunque con cautela, tenía poco más de dos años sin poder manifestarse ante los medios de comunicación por miedo a represalias tras cientos de detenciones arbitrarias.
Amnistía general ¿un paso a la transición?
Tras cumplirse un mes sin el dictador Nicolás Maduro, hoy los ojos del mundo siguen puestos en Venezuela. La atención internacional y la aceleración de los acontecimientos han creado un clima nuevo e incierto, pero que está permitiendo reivindicaciones que hasta hace semanas eran impensables, sobre todo en materia de DDHH y con el foco en la causa de los presos políticos.
Ésta causa movilizó a los estudiantes universitarios y a la dirigencia de los partidos opositores a salir de la clandestinidad y acompañar una lucha que durante años habían sostenido madres, esposas, hermanas e hijas desde las afueras de las cárceles.
La amnistía presentada por la ahora Presidenta encargada, abrió un nuevo horizonte, pero dejó tras de sí también muchas dudas. Defensores de derechos humanos han advertido sobre la necesidad de que el proceso no derive en una evasión de responsabilidades por detenciones arbitrarias, torturas y otras violaciones cometidas durante años.
“O estamos dando los pasos hacia un proceso de un autoritarismo más sofisticado y potable, o daremos pasos definitivamente hacia lo que quieren los venezolanos que es una transformación democrática” duda que planteó el abogado y coordinador general de la ONG Provea, Oscar Murillo, en declaraciones exclusivas para nuestro portal.
En este mismo sentido el analista político Benigno Alarcón, precisa que el actual proceso que atraviesa el país aún no es una transición como tal, sin embargo, sostiene que el tutelaje de los EE. UU. deja más dudas que certezas sobre las pretensiones democráticas de los venezolanos:
“Transiciones bajo coerción donde el grupo que administra es el grupo que gobernaba no las conozco; es evidente que ese grupo va a tratar de no acelerar el proceso de transición, de hacerlo de la manera más lenta posible. Ahí es donde están las dudas sobre si este modelo va a funcionar”
Pero más allá de la amnistía anunciada, la estructura represiva no ha dado señales de iniciar su desmantelamiento, una tarea que no involucra solo a los cuerpos policiales, sino a todo el aparato del Estado.











