(Fuente: Nota de prensa de EFE) – El plan de tres fases de Estados Unidos sobre Venezuela del que habla Velásquez consta de una primera etapa de estabilización, otra de recuperación y finalmente la transición democrática.
El pasado 3 de junio, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, urgió a establecer «lo antes posible» las condiciones para la celebración de elecciones en el país suramericano, incluida la creación de una nueva directiva en el Consejo Nacional Electoral (CNE).
El jefe de la diplomacia estadounidense insistió en que el objetivo final de la política de la Administración de Trump para Venezuela es que haya «unas elecciones multipartidistas, libres y justas», aunque no ofreció una posible fecha para los comicios.
Rubio aseguró que se necesita «una prensa independiente para que haya elecciones libres y justas», una condición que dijo va en la buena dirección pero no está totalmente completada.
También apuntó que «hay que dar espacio a los partidos políticos para que se organicen y se movilicen» y «se necesita una comisión electoral».
Desde la captura de Nicolás Maduro en enero pasado, acusado de narcotráfico en Nueva York, la Administración de Trump ha restablecido las relaciones diplomáticas con Venezuela y ha estrechado lazos con el régimen de Delcy Rodríguez.
A principios de este mes, la líder política María Corina Machado insistió en que ella tiene «la responsabilidad de dirigir el proceso de negociación» con el régimen de Rodríguez que conduzcan a unas elecciones presidenciales en el país.
Sin embargo, el Ejecutivo chavista dijo días después que no está planteada una negociación con la ‘oposición’ mayoritaria, agrupada en la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) y «menos» con Machado sobre este asunto.



