La política venezolana experimentó en las últimas horas un giro inesperado tras el sorpresivo regreso al país de Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015, quien aseguró haber sido comisionada por el Departamento de Estado de Estados Unidos para sostener encuentros con el régimen y actores de la oposición de cara a una transición política.
Tras ocho años de exilio, la dirigente sostuvo reuniones de alto nivel con el presidente del parlamento chavista, Jorge Rodríguez, y con el encargado de negocios de Estados Unidos, John Barrett. El acercamiento, que cuenta con el aval explícito del secretario de Estado Marco Rubio, busca fijar una hoja de ruta institucional hacia la transición democrática. En entrevistas con los periodistas Román Lozinski y Luis Olavarrieta, Figuera desglosó el trasfondo de unas negociaciones que sacudieron la opinión pública venezolana.
El aval de Washington
Figuera fue enfática al aclarar que el proceso no responde a una iniciativa personal ni partidista. Precisó que acudió a una convocatoria formal del subsecretario de Estado de Estados Unidos para Asuntos Occidentales, Michael Kozak, en la sede del Departamento de Estado, donde la administración estadounidense solicitó una vía estrictamente institucional y una cara visible para tender puentes entre la Asamblea Nacional de 2015, reconocida internacionalmente por el control de activos clave como Citgo y el oro venezolano en Inglaterra, y el parlamento chavista de 2026.
La dirigente defendió el rol de la Casa Blanca y agradeció las gestiones vinculadas a las decisiones de Donald Trump tras los cambios políticos iniciados a principios de año.
Un Consejo Nacional Electoral para diciembre de 2026
El punto central del diálogo con Jorge Rodríguez es la reestructuración profunda del sistema electoral venezolano. Figuera reveló que el proceso tiene un horizonte temporal definido: diciembre de 2026. «Es la fecha límite para entregar el producto de las reformas legislativas», afirmó.
La agenda inmediata contempla convocar a técnicos y especialistas de alto nivel para revisar las leyes electorales, auditar el sistema de escrutinio y garantizar la presencia de misiones de observación internacional confiables.
«La hoja de ruta también incluye el restablecimiento de las tarjetas de los partidos políticos a sus autoridades legítimas, garantías para la libertad de expresión, la revisión de los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia y el retorno de los exiliados con la devolución de sus bienes expropiados», agregó.
Respuesta a las críticas
Frente a los señalamientos de quienes califican el encuentro como una concesión al gobierno o una maniobra para fracturar a la oposición, Figuera respondió con firmeza, reivindicando su propia trayectoria de persecución: el despojo de su vivienda en Caracas, su salida al exilio tras el asesinato de su compañero de lucha Fernando Albán, y las dificultades que enfrentó en España, donde subsistió cuidando adultos mayores.
La diputada descartó además cualquier aspiración a una candidatura presidencial y ratificó su respeto absoluto a María Corina Machado como «la líder electa en elecciones primarias por la oposición». Explicó que el propósito de construir un Poder Electoral vigoroso es, precisamente, garantizar transparencia para la postulación de Machado o de cualquier otro aspirante en el futuro.
Figuera informó que este primer viaje fue de carácter relámpago, y anunció que regresará formalmente al país en aproximadamente un mes para dar continuidad a las mesas de trabajo técnico e incorporar progresivamente a más diputados del parlamento de 2015 a las jornadas de planificación nacional.



