Desde este lunes 1 de junio entró en vigencia el aumento del pasaje urbano a 140 bolívares. La ministra de Transporte del régimen, Jacqueline Faría, anunció que la tarifa estará vigente durante junio y julio, aunque los propios transportistas advirtieron que el monto será actualizado mensualmente. En teoría, los estudiantes deben pagar el 50% de la tarifa regular y los adultos mayores tienen el pasaje exonerado.
En la práctica, ninguna de las dos medidas se cumple a cabalidad.
Mientras algunas rutas de Caracas reportan cumplimiento parcial de la norma, en la mayoría del país los estudiantes enfrentan restricciones sistemáticas para acceder al pasaje preferencial. Los más afectados son quienes deben recorrer largas distancias: los que vienen de los Valles del Tuy, Guarenas, Guatire o La Guaira para llegar a sus universidades en la capital.
«Son muy pocas las veces en las que me aceptan el pasaje estudiantil. Yo vengo de Charallave, pero pasa en la mayoría de las rutas que utilizo», dijo a El Pitazo Óscar Ballesteros, estudiante de la Universidad Central de Venezuela.
Carlos Alejandro Sojo, secretario de Comunicaciones del Centro de Estudiantes de la Escuela de Derecho de la UCV, fue preciso al describir el patrón: «En los recorridos Caracas-La Guaira, Guarenas-Guatire-Caracas y Valles del Tuy-Caracas, muchas unidades solo permiten el abordaje de dos estudiantes por viaje bajo la tarifa preferencial, lo que vulnera nuestro derecho».
En la ruta Guatire-Caracas, usuarios reportan que algunas líneas aceptan máximo tres pasajeros preferenciales por viaje, combinando estudiantes y adultos mayores. Los demás deben pagar tarifa completa.
Con información de El Pitazo
El peso del transporte en la economía estudiantil
Para quienes vienen de los Valles del Tuy, el impacto es especialmente duro. Nayerli Chacón, estudiante de la Unefa, utiliza la ruta hacia Plaza Venezuela y asegura que los conductores frecuentemente no aceptan el pasaje preferencial.
«El pasaje completo es más de 140 bolívares y yo pago más de cuatro camionetas para llegar a la universidad. Se me hace muy complicado», dijo. Su gasto diario oscila entre 5 y 10 dólares, ya que el pasaje de una sola camioneta en su zona supera los 600 bolívares. «Soy una estudiante, no tengo ingresos económicos estables para poder pagar esa cantidad», agregó, señalando que depende del apoyo de su madre para costear los traslados.
Jonathan Márquez, estudiante de Psicología de la Universidad Bolivariana de Venezuela, describe una modalidad que ya es costumbre en los Valles del Tuy: los conductores alegan que ya hay un estudiante en la unidad para no aceptar más pasajeros preferenciales, aunque al subir no haya ninguno. «Puedes incluso preguntarlo», dijo.
En Caracas la situación no es distinta. Una estudiante del núcleo Palo Verde de la Universidad Simón Rodríguez denunció que su ruta solo admite cuatro estudiantes por unidad. «Y tienes que dar el pasaje estudiantil completo, porque si das de más, te lo cobran normal, como si no fueras estudiante», explicó. Otra consultada fue más categórica: «Yo solo pago pasaje estudiantil en el Metro y Metrobús, que es con tarjeta y no hay rollo. De resto, imposible».
Una conquista que se está perdiendo
Sojo recordó que el pasaje estudiantil es históricamente una de las principales conquistas del movimiento estudiantil venezolano, resultado de décadas de lucha por el derecho a la educación. Hoy, ese derecho se erosiona viaje a viaje.
«Muchos estudiantes, cansados de las trabas y para poder llegar a tiempo a clases, terminan pagando el pasaje completo», afirmó. Ante ese escenario, el dirigente estudiantil exigió el fortalecimiento del transporte universitario en rutas suburbanas, una revisión integral de las condiciones del servicio y el cumplimiento efectivo del pasaje preferencial, al que calificó como uno de los factores que más impacta el acceso y la permanencia de los estudiantes en las universidades venezolanas.



