A una semana del doble terremoto que azotó a Venezuela el 24 de junio, el periodista y dirigente social Carlos Julio Rojas pintó un cuadro devastador sobre la situación en Caracas: edificios colapsados sin revisión, hospitales rebasados, refugios que no se dan abasto, represión a la prensa y un régimen que llegó tarde a todo.
Rojas detalló que en la parroquia San Bernardino se desplomaron tres edificaciones: el edificio Rita, el edificio Moses y una estructura más en la avenida El Paraíso. Del edificio Rita solo fueron rescatadas seis personas en las primeras 72 horas. Del Moses no se salvó ninguna. En la avenida El Paraíso, apenas tres personas lograron ser extraídas.
Otras edificaciones como el edificio Arboleda, en Los Próceres, presentan paredes agrietadas y sus vecinos exigen una revisión exhaustiva. En la parroquia El Recreo, en el sector Pinto Salinas, el colapso parcial de un bloque dejó cuatro muertos. En las parroquias Altagracia y Candelaria, aunque sin víctimas fatales, numerosos edificios quedaron comprometidos estructuralmente sin que Protección Civil ni los Bomberos hayan podido certificar su estado.
«El llamado a Protección Civil, a los Bomberos de Caracas y al Ministerio del Interior es urgente: muchos venezolanos no pueden regresar a sus hogares porque no hay una certificación de que el edificio esté bien», advirtió Rojas, quien citó el caso del edificio Névere en la parroquia Altagracia, a dos cuadras de Miraflores, cuyos vecinos siguen durmiendo en la calle sin haber recibido ninguna revisión.
Héroes con las uñas
Rojas rindió homenaje a los bomberos, Protección Civil y voluntarios que actuaron en las primeras horas, pero fue honesto sobre las condiciones en que lo hicieron. «No se tenían los equipos, los bomberos y Protección Civil trabajaban con las uñas. Es un país en crisis, con un sistema social, económico y político muy golpeado y ahora golpeado por este desastre».
Mientras en la zona de Altamira y Chacao se habla de más de 100 muertos, las cifras de La Guaira son dantescas. «Se habla de más de 200 edificaciones afectadas y más de 2.000 muertos, pero creemos que son muchos más porque hay desaparecidos», señaló.
Hospitales colapsados, refugios con 48 horas de retraso
La capacidad hospitalaria de Caracas fue rebasada, Rojas relató que recorrió hospitales como el Clínico, el Vargas y el Risque en Cotiza, este último con daños estructurales considerables. Los centros como el Pérez Carreño y el Domingo Luciani asumieron la carga, pero en condiciones críticas: sin equipos de rayos X funcionando, con infraestructura deteriorada y recibiendo pacientes llegados desde La Guaira.
En cuanto a los refugios, la demora fue de más de 48 horas. «Caminas por la avenida Universidad, Plaza Morelos, Plaza de la Juventud y Plaza Parque Carabobo y los ves llenos. La ciudadanía no puede asumir lo que debería asumir el Estado», denunció.
Represión y censura en medio de la tragedia
Rojas, quien también se desempeña como secretario general adjunto del Colegio de Periodistas de Caracas, denunció que la censura no se detuvo con el terremoto. Un colega de Televen fue hostigado por colectivos mientras intentaba cubrir la devastación en Pinto Salinas. El acceso al estado La Guaira fue bloqueado para la prensa libre durante 48 horas. Y 50 portales de noticias siguen bloqueados.
El régimen desbloqueó Twitter durante la emergencia, pero Rojas lo señaló como lo que fue: un gesto tardío y calculado. «Tuvo que haber un terremoto para que Conatel desbloqueara Twitter. No puede haber censura cuando la información puede salvar vidas».
El llamado por los presos políticos
Rojas, expreso político que estuvo recluido en Ramo Verde en 2017, no dejó pasar la oportunidad de exigir lo que considera una deuda impostergable. Al enterarse de que hubo desprendimiento de paredes en esa cárcel, su alarma fue inmediata.
«Es el momento de que el Ministerio de Penitenciaría informe sobre la situación de los presos políticos y de todos los reclusos en cada centro penitenciario, y de proceder a una liberación masiva. No es posible que llames a la unidad nacional cuando hay venezolanos que podrían estar cargando escombros para salvar vidas y están presos injustamente. No puede haber unidad nacional si no hay libertad de los presos políticos», concluyó.


