Un mes después de los terremotos del 24 de junio, las mujeres y las niñas venezolanas enfrentan una amenaza que no aparece en los balances oficiales: la mayor exposición a la trata de personas y a la violencia basada en género, agravada por la falta de campamentos seguros y la ausencia de servicios de protección adecuados.
ONU Mujeres identificó que la disponibilidad limitada de albergues formales incrementa los riesgos de sufrir violencia sexual, abuso, explotación y trata, una alerta que adquiere especial relevancia en el Día Mundial contra la Trata de Personas, que se conmemora cada 30 de julio. El organismo también señaló las dificultades que existen en esos espacios para denunciar abusos y recibir atención especializada.
Plan Internacional fue más específica en su análisis. «Durante las emergencias, el entorno protector de la infancia se debilita. Las personas cuidadoras están sometidas a un enorme estrés, y es en esos momentos cuando las redes de trata y otros agresores aprovechan», explicó Yessica Serrano, asesora regional de Protección de la Infancia en Acción Humanitaria de la organización, presente en Venezuela.
Serrano subrayó que las crisis «no afectan a todos los niños por igual»: las niñas y adolescentes están más expuestas a la explotación sexual, la violencia y el trabajo doméstico, mientras que los adolescentes varones enfrentan el riesgo de ser reclutados por grupos criminales.
Con información de Alberto News
Los campamentos que no siempre son refugios seguros
Plan Internacional señaló que los campamentos transitorios que acogen a más de 23.000 personas no siempre representan espacios seguros para mujeres y niñas. Ante esa realidad, muchas familias han optado por instalarse por su cuenta en plazas y solares cercanos a sus viviendas dañadas, donde apenas disponen de agua potable, alimentos o servicios de protección.
Algunas organizaciones locales ya reportaron a ONU Mujeres un incremento en los riesgos de violencia de género, incluida la sexual, tanto en los alrededores de los campamentos formales e informales como en las comunidades donde se concentran los desplazados.
La salud reproductiva en riesgo
El Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) añadió que los terremotos profundizaron las desigualdades preexistentes en el acceso a la salud y la protección. Paula Narváez, directora regional del Unfpa para América Latina y el Caribe, visitó recientemente La Guaira y constató que las mujeres en mayor situación de vulnerabilidad y las adolescentes tienen más probabilidades de quedar excluidas de los servicios esenciales que pueden salvar sus vidas. Los insumos para garantizar la salud sexual y reproductiva, especialmente la atención obstétrica de emergencia, también han escaseado.
Narváez insistió en que la reconstrucción tomará años y pidió mantener el apoyo internacional sostenido. «El valor de las comunidades venezolanas debe ir acompañado de una solidaridad internacional sostenida», recalcó.
El doble terremoto ha dejado al menos 5.546 muertos, 16.740 heridos y cerca de 18.000 personas sin vivienda, según el último balance oficial publicado el 24 de julio. Desde entonces, el gobierno no ha actualizado las cifras.



