(Nota de prensa – Bloomberg)
El cofundador de Coinbase, Fred Ehrsam, busca obtener el control de al menos tres campos petroleros venezolanos, según personas familiarizadas con las negociaciones, mientras Washington reestructura la industria petrolera venezolana y sustituye a algunos operadores de la era de Maduro por inversionistas alineados con la administración de Donald Trump.
Los campos son actualmente operados por Alvorada Heavy Industries Ltda. en los bloques Boca, Guico y Guara, ubicados en la Faja Petrolífera del Orinoco. Funcionarios estadounidenses están considerando revocar los contratos existentes, según las fuentes, que solicitaron permanecer en el anonimato debido a que las conversaciones no son públicas.
También se considera que durante la visita a Caracas del secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, haya presentado hasta 17 acuerdos de petróleo y gas, por lo que se esperan otros cambios en contratos petroleros existentes esta semana.
Pese a que Alvorada declinó hacer comentario sobre las negociaciones, una de las fuentes consultadas señaló que está intentando entablar conversaciones con funcionarios estadounidenses para conservar sus inversiones.
Ehrsam tampoco respondió a una solicitud de comentarios, mientras que un portavoz de Primavera, firma cofundada por Ehrsam para invertir en Venezuela, también declinó pronunciarse.
Toda esta renovación de la industria petrolera venezolana responde a los esfuerzos del presidente Donald Trump por reactivarla mediante capital extranjero y aumentar el suministro de crudo, mientras Estados Unidos busca reponer sus reservas estratégicas, reducidas durante la guerra con Irán.
Pero la reorganización también pone de manifiesto una característica central del enfoque de Trump: un sistema basado en relaciones personales está dando paso a otro. Durante la administración de Maduro, el acceso dependía con frecuencia de vínculos con funcionarios gubernamentales y personas cercanas a la estatal petrolera PDVSA. Bajo Trump, las conexiones en Washington están adquiriendo cada vez más importancia para determinar quién obtiene acceso a los activos venezolanos.
Steven Levitsky, director del Centro David Rockefeller de Estudios Latinoamericanos de Harvard, afirmó que el Gobierno estadounidense es “altamente personalista”, y sostuvo que el histórico interés de Trump en controlar el petróleo de otros países está influyendo en la política de Washington hacia Venezuela.
La Casa Blanca no respondió a una solicitud de comentarios.
De las criptomonedas al petróleo
Ehrsam es uno de los recién llegados mejor conectados que buscan oportunidades de inversión en Venezuela. El multimillonario cofundador de la plataforma de criptomonedas Coinbase Global Inc. ha viajado en repetidas ocasiones a Caracas y se ha reunido con altos funcionarios estadounidenses y venezolanos mientras explora inversiones en petróleo y gas, tecnología financiera y pagos digitales, según informó Bloomberg en mayo.
Asimismo, intenta utilizar sus contactos en Washington mientras analiza activos energéticos venezolanos, de acuerdo con personas familiarizadas con el asunto. Su interés por los campos de Alvorada refleja la incertidumbre que enfrentan los operadores existentes, incluso mientras estos intentan adaptarse rápidamente al nuevo escenario.
Alvorada llevaba años adaptándose a las exigencias del sistema petrolero venezolano durante la era Maduro. Después de ingresar a los campos alrededor de 2023 e invertir aproximadamente 30 millones de dólares para reactivar pozos que estaban inactivos, la empresa fue obligada por PDVSA a trabajar con un contratista local políticamente conectado, lo que incrementó sus costos incluso durante los períodos en que la producción estaba paralizada.
Más recientemente, Alvorada había comenzado a adaptarse a la nueva legislación venezolana sobre hidrocarburos y a ampliar su producción cuando surgió un nuevo desafío desde Washington. En julio, la compañía adquirió la pequeña productora petrolera texana Calistoga Energy Reserves LLC, con el objetivo de establecer una sede en Estados Unidos y coordinar desde allí su estrategia en Venezuela, según declaró Buzanelli a la publicación empresarial brasileña Exame.
Alvorada está lejos de ser la única compañía que enfrenta esta nueva presión política.
Otras compañías en juego
El proyecto Ayacucho 6, adjudicado a la empresa venezolana de construcción e ingeniería West-Construcciones C.A., y el campo Bare, operado por Cavallino Oil Company, también se encuentran entre los contratos que están siendo reconsiderados, según personas familiarizadas con el plan.
La multimillonaria familia colombiana Gilinski y GeoPark Ltd. están cerca de alcanzar un acuerdo para convertirse en operadores de Bare. Ambos proyectos aparecieron en una lista ampliamente difundida de contratos de participación productiva otorgados durante el gobierno de Maduro que ahora están siendo revisados.
En mayo, el Ministerio de Petróleo de Venezuela revocó la participación minoritaria de DP Delta Finance BV, controlada por la familia del fallecido empresario venezolano Oswaldo Cisneros, en la empresa conjunta Petrodelta, alegando incumplimientos en materia de inversión y producción. Posteriormente, el Gobierno avanzó para transferir esos activos a Pacific Coast Energy Co., con sede en California.
La reestructuración también ha alcanzado a inversionistas estadounidenses que anteriormente parecían estar bien posicionados en Venezuela.
En agosto, la administración Trump presionó al magnate petrolero de Florida Harry Sargeant III para que vendiera su participación minoritaria en North American Blue Energy Partners, el segundo mayor productor privado de petróleo de Venezuela.
Sargeant finalmente aceptó una venta por 300 millones de dólares, después de que el Departamento del Tesoro congelara activos pertenecientes a su compañía holding registrada en el extranjero.
Con información de Alberto News

