El coronel retirado Julio César Palavicini Guédez cuestionó duramente la entrega del sable de mando a nuevos oficiales egresados de la Universidad Militar Bolivariana de Venezuela por parte de dirigentes civiles sin vínculo formal con la cadena de mando castrense, calificando el hecho como una «afrenta directa» a la dignidad de la institución militar.
La polémica surgió durante la Graduación Conjunta de 1.115 tenientes y tenientes de corbeta en el Patio de Honor de las Academias en Fuerte Tiuna, como parte de la conmemoración del 215° Aniversario de la Firma del Acta de Independencia. Además de la dictadora Delcy Rodríguez, en la entrega de sables participaron su hermano, el presidente de la Asamblea Nacional Chavista, Jorge Rodríguez, el ministro Diosdado Cabello y el vicepresidente de economía Calixto Ortega, bajo el argumento de conformar un denominado Alto Mando Político Militar.
«Ver cómo se desnaturaliza la entrega del sable de mando, delegando una responsabilidad de tal magnitud en figuras ajenas a la cadena de mando militar, es una afrenta directa a la dignidad de nuestra institución», afirmó Palavicini, quien pasó a retiro en enero de 2007 con el grado de coronel del Ejército.
«Como oficial formado bajo la estricta disciplina y el respeto a la liturgia castrense, me permito expresar mi más profunda preocupación y rechazo ante lo que considero una degradación del mérito y de las tradiciones más sagradas de nuestra Fuerza Armada Nacional», sostuvo.
Con información de Sebastiana Barráez / Infobae
El sable no es un acto burocrático
Para Palavicini, aunque Delcy Rodríguez asumió funciones de comandante en jefe en su condición de «presidenta» encargada, las demás figuras presentes no forman parte de la estructura formal de la FANB y carecen de la investidura institucional para encabezar un acto de esa naturaleza.
El coronel fue enfático al describir el peso simbólico de la ceremonia: «La entrega del sable de mando no es un acto burocrático. Es la culminación de años de sacrificio, desprendimiento y formación integral. Es el momento en que un joven oficial jura ante la patria entregar su vida y su juventud al servicio de la Nación». La tradición, recordó, exige la presencia del presidente de la República en su rol constitucional de comandante en jefe, porque ese acto reafirma el vínculo entre el mando superior y el oficial que asume la responsabilidad de conducir tropas.
«El sable representa honor, jerarquía, historia y mando. Tratarlo con la ligereza de una entrega protocolar cualquiera no solo es una falta de respeto al graduando, sino un claro síntoma del desprestigio al que se está sometiendo a nuestra amada Fuerza Armada», advirtió.
Durante el acto, Delcy Rodríguez se dirigió a los graduandos invocando el espíritu de los firmantes del Acta de Independencia: «Debo recordar que la mitad de los que firmaron el acta de independencia eran jóvenes como ustedes, jóvenes que se entregaron a su país pensando en un porvenir mejor, de gloria y de profunda dignidad. Ese espíritu generacional está más vivo que nunca en el corazón de cada uno de ustedes».
Palavicini cerró su pronunciamiento con una advertencia que apunta al fondo de lo que está en juego: «Las instituciones se sostienen sobre la base de sus ritos y el respeto al mérito. Degradarlos es debilitar la columna vertebral de la defensa nacional. ¡La carrera de las armas merece el respeto y la solemnidad que su historia exige!».



