La justicia de Estados Unidos abrió una nueva vía para seguirle el rastro al dinero de Alex Saab, el testaferro de Nicolás Maduro. Una jueza federal en Miami autorizó compartir documentos judiciales reservados con otros países para facilitar la incautación y el decomiso de sus bienes, según informó NTN24, que tuvo acceso a la orden en primicia.
La decisión, firmada por la jueza Kathleen Williams, permite que autoridades extranjeras participen en la ejecución de medidas sobre activos vinculados al proceso penal en Miami. Forma parte, además, del acuerdo de culpabilidad que Saab firmó con la Fiscalía el mes pasado.
Reportaje de NTN24
Los documentos seguirán ocultos al público
La orden autoriza a los fiscales a compartir con autoridades de otros países los documentos relacionados con la solicitud y la orden preliminar de decomiso de los bienes de Saab, incluido un anexo que permanece bajo secreto judicial. El objetivo es facilitar la cooperación internacional para identificar, incautar y recuperar esos activos.
Hay, eso sí, un detalle fundamental: los documentos continuarán sellados para el público. Por ahora no es posible establecer qué propiedades o cuentas identifican, qué países estarían involucrados ni dónde están ubicados los bienes. La Fiscalía pidió mantener la reserva para proteger una investigación penal en curso, y la jueza lo concedió: los documentos permanecerán sellados hasta nueva orden del tribunal, con excepción de las copias entregadas a la Fiscalía de Estados Unidos, incluidas aquellas destinadas a fines de aplicación de la ley y a ser remitidas a países extranjeros, y a los abogados del acusado.
El movimiento judicial ocurre semanas después de que Saab se declarara culpable y aceptara el decomiso de 195 millones de dólares. En ese acuerdo, al que NTN24 también accedió, el acusado se comprometió además a revelar información sobre sus activos, incluidos los que controle indirectamente o estén a nombre de su cónyuge, representantes o terceros, y a entregar documentación financiera y facilitar las gestiones necesarias para que las autoridades puedan localizar y decomisar esos bienes.
El expediente es explícito: Saab acepta «cooperar plenamente» con la Fiscalía, «proporcionando información y testimonios veraces y completos» y presentando documentos, registros y otras pruebas cuando se le soliciten, ya sea en entrevistas ante un gran jurado o en cualquier juicio u otro procedimiento judicial. También acepta ayudar a Estados Unidos en todos los procedimientos administrativos o judiciales relacionados con el decomiso. Esa asistencia incluye revelar, dentro de los 14 días calendario, la existencia, naturaleza y ubicación de todos los activos sobre los cuales tenga o haya tenido algún interés financiero o control directo o indirecto.
El patrimonio que ya se conoce
Mansiones, apartamentos de lujo, cuentas millonarias y una red internacional de empresas y testaferros: ese es el patrimonio que distintas organizaciones e investigaciones han vinculado con Saab, su familia y su entorno, tras años de sobornos y contratos multimillonarios con el régimen de Maduro. Una mansión con cancha de tenis en Barranquilla, apartamentos de lujo en Roma y París, propiedades en Turquía, aviones privados y un entramado de empresas que se extiende por varios continentes forman parte de esa lista.
Algunas piezas ya han salido a la luz:
- En Colombia, siete inmuebles valorados en unos 35.000 millones de pesos colombianos, más de 10 millones de dólares, fueron ocupados por la Fiscalía, aunque un tribunal ordenó su devolución en septiembre de este año.
- En Italia, las autoridades encontraron certificados de depósito por 120 kilos de oro a nombre de su esposa, Camilla Fabri, además de investigar un apartamento de casi 5 millones de euros en el centro de Roma. La prensa italiana confirmó estos hallazgos y reveló cómo se ejecutaron los allanamientos.
Las empresas fantasma detrás del dinero
Otra pieza clave en el rastreo es la red internacional de empresas de Saab. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos identificó sociedades en Emiratos Árabes Unidos, Turquía y Hong Kong que, según sus investigaciones, participaron en operaciones financieras vinculadas a la corrupción del programa CLAP: Assazi Food, de Emiratos Árabes Unidos; Grupo Grand Limit, de Hong Kong; y Mulberry, de Turquía. Las tres fueron señaladas además como parte de la trama relacionada con el comercio de oro venezolano.
Según esas investigaciones, Saab utilizó esta sofisticada red de empresas fantasmas, socios comerciales y familiares para lavar cientos de millones de dólares producto de la corrupción en todo el mundo. En esa trama aparece también su socio, igualmente imputado en Miami, Álvaro Pulido, cuyo verdadero nombre es Germán Enrique Rubio Salas. Mientras tanto, el régimen entregaba comida en mal estado a los venezolanos.
Con la autorización de la jueza, la Fiscalía podrá facilitar la localización y eventual recuperación de los activos, pero hay una condición fundamental: las autoridades tendrán que demostrar la relación de esos bienes con los delitos del caso y acreditar legalmente el decomiso de cada inmueble.
Por ahora, la justicia no ha revelado qué propiedades concretas forman parte del pacto al que llegó Saab con la Fiscalía.

