El centro de investigación Laboratorio de Paz publicó dos guías prácticas para orientar la gestión de los refugios temporales habilitados en Venezuela tras los terremotos, recordando que «perder una vivienda no significa perder los derechos».

La primera, titulada «Lineamientos mínimos para refugios temporales en Venezuela», está dirigida a autoridades, equipos de Protección Civil, gobiernos locales y organizaciones humanitarias. El documento organiza el funcionamiento de un refugio en torno a 12 decisiones clave, desde la selección del edificio hasta su cierre, e incluye listas de verificación, recomendaciones prácticas y criterios basados en el Manual Esfera, las directrices del ACNUR y otros instrumentos internacionales.

La segunda, «10 preguntas sobre refugios dignos», fue elaborada directamente para las personas damnificadas y explica en lenguaje sencillo, con ilustraciones, qué derechos deben ser respetados durante la estadía en un refugio temporal.

Con información de El Nacional

Laboratorio de Paz advirtió que los problemas que se derivan de una catástrofe no provienen directamente del desastre, sino de una mala administración de los espacios de acogida. Entre los riesgos señalados figuran el hacinamiento, la falta de agua potable, la separación de familias, la distribución arbitraria de ayuda y la exposición de mujeres, niños, adultos mayores y personas con discapacidad a nuevas situaciones de vulnerabilidad.

«Un refugio no puede convertirse en un espacio de improvisación», advirtió la organización, que también llamó a tomar en cuenta la experiencia del deslave de La Guaira en 1999, cuando se documentaron denuncias sobre la administración irregular de refugios temporales. Una historia que Venezuela no puede permitirse repetir.