El Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) denunció la muerte de Leonardo José Figueroa, de 46 años, quien falleció el 28 de mayo en el Internado Judicial de Monagas, conocido como La Pica, luego de permanecer dos años bajo custodia del régimen sin recibir el tratamiento oncológico que necesitaba para sobrevivir.
«A mi hijo lo dejaron morir como a un animal, allí encerrado», expresó su madre en un testimonio difundido por la organización.
Según el OVP, Figueroa estuvo inicialmente recluido en la cárcel de El Dorado, en el estado Bolívar, hasta que fue trasladado de emergencia a Maturín, donde fue intervenido quirúrgicamente y diagnosticado con cáncer. Posteriormente fue enviado al penal de La Pica para facilitar el acompañamiento de sus familiares. Sin embargo, pese a que los médicos indicaron la necesidad urgente de iniciar quimioterapias, nunca recibió la atención especializada requerida.
Obstáculos, retrasos y abandono institucional
El observatorio documentó que obstáculos administrativos, retrasos institucionales y la falta de transporte dentro del sistema penitenciario impidieron que Figueroa accediera a los centros asistenciales donde podría haber sido tratado. Sus familiares y su defensa realizaron múltiples solicitudes ante tribunales y organismos competentes durante los últimos dos años, sin obtener respuestas efectivas.
«Los exámenes no llegaban, desaparecían, pero nunca hubo una respuesta que beneficiara a Leonardo», afirmó la organización.
También se intentó gestionar una medida humanitaria ante la gravedad de su condición, pero las respuestas obtenidas llegaron tarde, incompletas y marcadas por dilaciones que se convirtieron en una condena de facto.
Sin comida, sin medicamentos, sin justicia
Dentro del penal, Figueroa tampoco recibió una alimentación acorde con su estado de salud. Sus familiares intentaban llevarle comida adaptada a sus necesidades médicas, pero solo podían ingresar alimentos una vez por semana. Ante el avance de la enfermedad, sus allegados apenas lograban reunir recursos para comprar medicamentos destinados a aliviar el dolor.
La madre de Figueroa fue contundente al referirse a la jueza que llevaba el caso: «Yo quiero que a mi hijo se le haga justicia. Prácticamente ella no me lo condenó a 10 años, ella me lo condenó a muerte ahí».
El OVP responsabilizó al régimen por la integridad y la vida de quienes permanecen bajo su custodia, y señaló que la muerte de Figueroa refleja la crisis que atraviesa el sistema penitenciario venezolano. La organización precisó que con este caso ya son 19 los reclusos fallecidos bajo custodia del gobierno entre abril y mayo de 2026, una cifra que el régimen de Nicolás Maduro no tiene ningún interés en explicar.



