Un panorama económico sombrío caracterizado por inflación desbordada, depreciación monetaria y bajo crecimiento es lo que tres economistas de la Universidad del Zulia (LUZ) proyectan para Venezuela al cierre de 2026, en el foro Primer balance de la situación económica del país 2026, organizado por el partido Zulia Humana.

Rodrigo Cabezas, Carlos Ramones y Edinson Morales coincidieron en que los efectos del doble terremoto del 24 de junio se suman a las debilidades estructurales que acumula la economía nacional desde hace años.

Las proyecciones de Cabezas: 200% de inflación y dólar a 1.000 bolívares

El economista Rodrigo Cabezas proyectó que la inflación podría ubicarse cerca del 200% y el tipo de cambio alcanzar los 1.000 bolívares por dólar al finalizar el año. El PIB crecerá apenas alrededor del 2%, un incremento que Cabezas no considera sostenible dado que la inversión representa solo el 6% del PIB.

Su diagnóstico sobre el régimen de Delcy Rodríguez fue directo: «No tiene instrumentos, recursos financieros ni capacidades gerenciales para detener la devaluación inflacionaria, la contracción de la producción o refinanciar la deuda externa». Para el exministro, sin cambios institucionales profundos no habrá inversiones globales capaces de enfrentar los desafíos actuales. «Sin un cambio radical de la institucionalidad venezolana no tendremos las grandes inversiones globales para enfrentar los desafíos generados por el gobierno de Maduro y Delcy Rodríguez», afirmó, señalando que el 67% de los ciudadanos permanece en pobreza monetaria, lo que limita significativamente el consumo interno.

Con información de El Carabobeño

Un país que pasó de pesar 100 kilos a 30

El economista Carlos Ramones describió la magnitud del colapso con una imagen que no necesita explicación: entre 2012 y 2025, la economía venezolana se redujo un 73%. «Podemos promediar las distintas mediciones y concluir que la reducción ronda el 70%. Es como una persona que pasó de pesar 100 kilos a pesar apenas 30», ilustró el exviceministro de Finanzas.

Las cifras sociales son igualmente devastadoras: la pobreza total alcanza el 68,5% de la población y el 31,7% vive en pobreza extrema. Ramones consideró indispensable una futura reestructuración de la deuda externa como parte de cualquier proceso de recuperación real.

El profesor Edinson Morales documentó cómo los sismos agravaron la vulnerabilidad económica del país, destruyendo infraestructura estratégica para el comercio y las finanzas nacionales. «El aeropuerto de Maiquetía quedó destruido totalmente. Era el aeropuerto símbolo del país y por allí llegaban las principales cargas internacionales», señaló, apuntando que la inoperatividad del terminal obliga ahora a recibir las cargas por Valencia o por el oriente del país.

La destrucción de viviendas también provocó desplazamientos internos: Morales constató la llegada de personas provenientes de La Guaira al municipio San Francisco, en el estado Zulia. «El que no le quedó vivienda y no pudo arrimarse con algún familiar terminó desplazándose», explicó.

Para los tres economistas, la combinación de crisis institucional crónica y los daños del desastre natural coloca a Venezuela en una situación de vulnerabilidad extrema. «Cuando un terremoto golpea a un país con debilidades acumuladas, las pérdidas no solo se miden en millones de dólares, también en años de desarrollo perdido», concluyó Morales.