La desaparición de Hugo Marino cumple siete años sin que las autoridades venezolanas ofrezcan respuestas sobre su paradero. Funcionarios del Estado detuvieron a Marino en el aeropuerto de Maiquetía en 2019; desde ese momento, su familia perdió todo contacto con él. Beatriz Marino, madre de la víctima, lidera una búsqueda incansable y exige justicia frente al silencio oficial.
A lo largo de este periodo, el fiscal Tarek William Saab mantuvo comunicación breve con Beatriz Marino, pero la bloqueó posteriormente para evitar las solicitudes de información. La madre de Hugo Marino relata que, en siete años, las autoridades solo recibieron comida para su hijo en una ocasión. Actualmente, la familia no cuenta con un rastro claro de las investigaciones ni con una fe de vida que confirme su estado.
La Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), organismo con denuncias internacionales por torturas y desapariciones forzadas, figura como el cuerpo responsable de estas acciones. Ante esto, la organización Vente, dirigida por María Corina Machado, plantea la eliminación de dicho cuerpo policial para evitar que estos hechos queden impunes. Orlando Moreno, coordinador de Derechos Humanos de Vente, presiona para que se establezcan responsabilidades.
Justicia por Hugo Marino
El defensor de derechos humanos, Walter Márquez, califica la desaparición forzada de Hugo Marino como un crimen de lesa humanidad. Márquez señala que estos delitos no prescriben según el estatuto internacional y solicita la aplicación de mecanismos para enjuiciar a toda la cadena de mando implicada. El defensor vincula este caso con otros sucesos, como la muerte bajo custodia de Víctor Hugo Quero Navas en julio de 2025 (notificada en mayo de 2026) y el fallecimiento de otros 14 presos en cárceles venezolanas.
Por su parte, Ana Hernández, directora de la Fundación El Amparo Internacional, exhorta a la Cruz Roja a realizar visitas urgentes en las cárceles para verificar la integridad física de los presos políticos.
La ausencia de Hugo Marino afecta profundamente a sus hijos, quienes suman más de 2550 días de inestabilidad emocional y falta de paz. Beatriz Marino representa la resiliencia de las madres venezolanas que, dentro y fuera del país, perseveran en la lucha por recuperar a sus seres queridos frente a las detenciones arbitrarias.



