La presentación del excandidato Enrique Márquez en el Congreso de Estados Unidos por parte del presidente Donald Trump ha generado especulaciones sobre la función que podría desempeñar en un eventual proceso de transición democrática en Venezuela.
Márquez fue el único candidato, a través de una testigo, comprobó que el boletín número 1 que dio como supuesto ganador a Nicolás Maduro en las elecciones del 28 de julio de 2024 no se imprimió en la Sala de Totalización del Consejo Nacional Electoral ni en presencia de los testigos como establece la ley.
Sus denuncias las hizo públicas, confrontó la dictadura y pagó siendo un preso político por un año.
Tras la captura del dictador Nicolás Maduro y Cilia Flores en 03 de enero en Caracas, el Gobierno de EE. UU. pasó a controlar las principales decisiones políticas que se han anunciado desde entonces, como la liberación de los presos políticos, entre ellos Márquez.
¿Donald Trump presentó a su candidato?
Algunos sectores, sobre todo el chavismo disidente y de otras figuras que se niegan a votar por la líder opositora María Corina Machado, consideran que el mensaje de Trump durante su discurso del Estado de la Unión fue claro: presentó a su candidato para unos comicios que podrían repetirse este mismo año.
Con información de El Nacional
Así, Trump dejaría fuera de una eventual contienda a Machado, electa en las primarias opositoras de 2023 con más de 90% de apoyo, al considerar —según esas versiones— que no cuenta con la autoridad ni el reconocimiento necesarios para liderar una transición ordenada hacia la democracia.
Se argumenta, además, que esa supuesta exclusión respondería a decisiones consideradas radicales y que podrían dificultar el cambio político pacífico en el país. La voz de Márquez, en cambio, garantizaría una transición ordenada, estabilidad y confianza para todos los actores políticos, lo que busca Trump.
Machado, sin embargo, logró reactivar la participación ciudadana y la expectativa del electorado para los comicios de hace casi dos años. Tras quedar inhabilitada, transfirió su respaldo a Edmundo González Urrutia, quien obtuvo 7.443.584 votos, 67% del total, según consta en actas.
Otro escenario que se menciona es que Márquez, al haber sido rector principal y vicepresidente del Consejo Nacional Electoral entre los años 2021 y 2023, tiene la experiencia institucional para liderar un CNE que convoque elecciones transparentes y con garantías democráticas.
“Prefiere correr en el proceso”
El analista político Benigno Alarcón, exdirector del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la UCAB, declaró a El Nacional que esas hipótesis obedecen, por un lado, a la falta de respuestas y, por otro, a una intencionalidad política orientada a descalificar a Machado, al sostener que Trump le dio la espalda.
“Me inclino por descartar la tesis del CNE. Enrique Márquez ya dijo que él no aspira a ser rector, cosa que es perfectamente comprensible, sino que preferiría correr en el proceso (presidencial) o querría de alguna manera mantenerse vigente como posible candidato. Pareciera que esa hipótesis la podemos, en principio, descartar. Aunque nada está escrito en piedra”, dijo.
El politólogo duda que el mandatario republicano le haya expresado respaldo a Márquez debido a su perfil político. “Es un hombre de centroizquierda, un socialdemócrata, y sabemos que Trump está en el extremo derecho. Suena muy cuesta arriba que Estados Unidos meta la pata apoyando a un candidato que no es del perfil de ese gobierno, y que además hoy día ni siquiera aparece en las encuestas”, indicó.
La historiadora y analista política Alejandra Martínez Cánchica, directora para América Latina de Fundación Libertad y Desarrollo, planteó una posible estrategia en la que Trump buscaría “transiciones blandas” en algunos países, en las que se desplaza a la cúpula del poder y se promueve una figura que facilite una transición política.
En ese contexto, recordó que el propio Trump comentó sobre el liderazgo de Machado y ha señalado en varias ocasiones que ella no sería una figura adecuada para liderar la transición en Venezuela. “Trump ha dicho: ‘María Corina no puede encabezar la transición porque, siendo honestos, no es una figura de transición”, citó.
Explicó que, en su opinión, existen perfiles distintos para procesos de cambio de gobierno. Los llamados “políticos de transición”, indicó, suelen ser figuras más conciliadoras, dispuestas a dialogar con distintos sectores y a conceder espacios a múltiples actores.
“Él en estos momentos se está viendo a sí mismo como una figura presidencial y así lo están posicionando otros factores dentro de la oferta política venezolana, tanto de la oposición moderada, a la que se le llama normalizadora, como esa ola a la que le llaman el chavismo crítico, como Juan Barreto y otros que lo posicionan como una candidatura presidencial”, analizó la historiadora.



