Si algo ha quedado claro durante esta nueva etapa de la llamada “revolución”, es que nunca se trató de una ideología. Quienes intentaron durante años convencer a millones de personas de que el chavismo era una doctrina firme ante las pretensiones de potencias extranjeras, son los mismos que hoy están acusados de traidores por parte de sus propias bases que ven como atrás quedó la doctrina chavista, el rojo rojito y Nicolás Maduro.
El más claro ejemplo de esto, y el más reciente, ha sido la celebración de Delcy y del denominado Rodrigato por la reanudación de relaciones con el Fondo Monetario Internacional. Este organismo de financiamiento que durante años fue «el coco» del chavismo, que, bajo un falso ideario, lo acusaban de atentar contra de la estabilidad de las naciones con menos recursos originándoles un fuerte endeudamiento.
De esta manera el credo de Hugo Chávez, vinculado originalmente a la izquierda, al comunismo y al socialismo, ha ido desapareciendo del verbo de quienes lo acompañaron. Así como Nicolás Maduro, a quien por cierto han ido borrando de la grafía de bonificaciones en la página web del sistema patria.
O por ejemplo el salón Néstor Kirchner en Miraflores, que, hasta el mes de diciembre con Maduro aún en libertad, era un espacio que guardaba honor al fallecido Presidente argentino, pero que luego de los eventos del tres de enero fue remodelado con colores e imágenes netamente institucionales.
El nuevo Dress Code del Rodrigato pinta azul, como la oposición…
Pese a que no hay convocatoria electoral, ya el interinato se prepara para una contienda que saben, la tienen perdida. Sin embargo, la política se viste y se diseña con colores que envían un mensaje, y de esa materia, sabe Jorge Rodríguez. La semiología señala que el color comunica legitimidad, y la psicología explica, por ejemplo, que el color rojo aumenta el ritmo cardíaco, mientras que el azul baja la presión transmitiendo calma y confianza.
De esta manera la precampaña electoral desplegada por el Rodrigato carece del tradicional rojo vinculado históricamente al chavismo y apela a la confianza que transmite el azul utilizando este mismo término en el nuevo slogan de propaganda que inicia con la frase en letras blancas, “Delcy Avanza”. Otro elemento que demuestra una vez más que atrás quedó la doctrina chavista, el rojo rojito y Nicolás Maduro.

Sin embargo, esto no es algo nuevo, aún con Maduro, el chavismo venía utilizando el color azul; pero en esta oportunidad es más evidente el giro de este código, puesto que desde el pasado 3 de enero intentan verse más «institucionales» tratando de suavizar la imagen que arrastran de tantos años de violaciones de DD.HH.
En las más recientes campañas electorales del régimen, el color azul ya comenzaba a predominar en la propaganda gubernamental, y no solo era en las grandes vallas que desproporcionadamente ubicaban en avenidas y autopistas, sino también era en la propia vestimenta.

Es decir, el llamado “dress code” del chavismo ya había cambiado desde hace unos años debido a la pérdida de popularidad y aceptación en los venezolanos. Por lo tanto, lo que está haciendo Delcy Rodríguez no es innovador, pero no deja de ser llamativo este giro en la simbología oficialista que promovió durante más de dos décadas con recursos del Estado, la cultura del personalismo.
Por cierto, no es casualidad que, en paralelo, la líder de la oposición María Corina Machado también haya utilizado el rojo en su vestimenta, algo que parece tener una intencionalidad política muy inteligente con un color que no le pertenece a nadie, pero que el chavismo lo usó de manera saturada para marcar territorios y, a su vez, segregar.
Polymarket y la guerra de encuestas
Recientemente una gráfica presentada por una reconocida casa de apuestas norteamericana de nombre Polymarket, ubicaba a Delcy Rodríguez con al menos 60% de probabilidades de finalizar el año en el poder, cifras que fueron sacadas de contexto sobre su verdadera naturaleza.
Se trata de un mercado de predicciones y mucho dinero que no se traduce en mediciones de aceptación o popularidad, pero en este caso se usó para construir una narrativa política en Venezuela sobre un supuesto repunte de Delcy Rodríguez en las encuestas, nada más lejos de la realidad.
Sin embargo, según reconocidas encuestadoras en el país, la Presidenta encargada sí goza de mejores números en estas primeras de cambio en comparación con Nicolás Maduro. Pero, es importante destacar que su ilegitimidad en el cargo le está haciendo mucho peso muy a pesar del aparente respaldo con el que goza por parte de la administración Trump.
Un escenario que debe ser resuelto con la Constitución venezolana que obliga a convocar elecciones antes del tres de julio cuando se cumplan los 190 días desde la falta absoluta del Ejecutivo; obligación con la que parecen estar haciéndose de la vista gorda. Sin embargo, recientemente Timoteo Zambrano, un supuesto opositor que hace vida en el parlamento chavista, se aventuró a señalar que este escenario básicamente está descartado.



