Aunque aún no existe información oficial por parte del interinato sobre el motivo de las maniobras militares de EE.UU. el pasado 23 de mayo, dos embarcaciones del ejército norteamericano estuvieron nuevamente en aguas venezolanas, incluyendo a dos aeronaves que surcaron el cielo enviando un claro mensaje con demostración de fuerza en Caracas.

A diferencia de la madrugada del 3 de enero, esta vez los marines no entraron por la fuerza. Y aunque los soldados estadounidenses portaban armas largas, no hubo demostraciones bélicas. Sin embargo, no hay antecedentes de maniobras militares de este tipo en Venezuela u otros países; a menos que estén en situación de guerra.

Según pudo registrar el lente de algunas cámaras presentes, entre 20 y 30 personas tanto civiles como personal militar, descendieron de las aeronaves que se posaron en el estacionamiento de la embajada norteamericana de Caracas.

Autorizada o no, la nueva incursión militar norteamericana en Venezuela generó un nuevo punto de inflexión en el muy evidente quiebre dentro del chavismo, que una semana después no ha emitido declaración alguna sobre la acción, y, por el contrario, luego de ser anunciada como un «simulacro», el comunicado fue borrada de todas las redes y medios oficiales.

Demostración de fuerza

Desde el punto de vista operativo el uso de las aeronaves MV-22B Osprey y Bell Boeing V-22 Osprey, capaces de despegar como helicóptero y volar como avión, da mayor movilidad y flexibilidad al ejército. Este tipo de aeronaves son asociados a operaciones rápidas y despliegues especiales.

Francis L. Donovan, que, además de supervisar el ejercicio, tuvo una reunión con autoridades del régimen interino, aunque hasta el momento se desconoce quiénes fueron los tutelados presentes a quienes les dejaron un claro mensaje con demostración de fuerza en Caracas.

Ver más: John Barrett en Caracas: El diplomático clave de Donald Trump para implementar el plan de tres fases

En este sentido, la presencia del Jefe del Comando Sur le dio un nivel mucho más alto al ejercicio, ya que cuando un Comandante o General de ese rango participa personalmente, no se trata sólo de una práctica táctica; hay un mensaje político y estratégico detrás.

De esta manera una vez más quedó demostrado en menos de 5 meses, el tutelaje al que está sometido el régimen que por ahora encabeza Delcy Rodríguez, teniendo poco margen de maniobra para reaccionar antes las fuertes críticas del propio oficialismo, que, más allá del rechazo por las redes sociales, se limitaron diminutas protestas con carteles en puntos como Plaza Bolívar y Plaza Venezuela, donde se leyeron frases como “Yankees go home”.

El mensaje detrás del ejercicio

Tras la alocución de Yván Gil, Canciller del gobierno encargado, y el comunicado sobre el “simulacro”, reinó el silencio en el interinato. Desde entonces, nunca hubo ni una palabra de Delcy Rodríguez o de los ministros de Defensa e Interior y Justicia. Tampoco de altos voceros del chavismo como el presidente del parlamento, Jorge Rodríguez.

Este silencio dio espacio a una lluvia de críticas entre las filas del chavismo por permitir que EE.UU. violara nuevamente la soberanía nacional, al punto de que tanto la transmisión de Gil, como el comunicado, fueron borrados de toda base de datos del régimen.

Incluso, la exministra Mary Pili Hernández, escribió en su cuenta de X el siguiente mensaje: “En décadas de relaciones diplomáticas entre Venezuela y USA ningún gobierno tuvo la osadía de autorizar el vuelo de aviones militares sobre nuestro territorio, y menos desde la Cancillería. ¿Qué es lo siguiente, autorizar la instalación de una base militar gringa en Venezuela?”.

La también periodista vinculada abiertamente con el chavismo, acotó que es responsabilidad de la Asamblea Nacional autorizar un ejercicio militar de acuerdo con el numeral 11 del artículo 187 de la Constitución, que corresponde en competencias al Poder Legislativo para autorizar el empleo de misiones militares venezolanas en el exterior o extranjeras en el país.

El mensaje con demostración de fuerza en Caracas que dejó este ejercicio militar de respuesta rápida en la recién abierta embajada norteamericana, está enmarcado en las fases impuestas por la administración norteamericana para una inminente transición en Venezuela, así lo señalan expertos diplomáticos que identifican esta acción como un hecho “sin precedentes”.