Familiares de presos políticos se plantaron este domingo frente a la Embajada de Estados Unidos en Caracas con fotos de sus seres queridos detenidos, velas encendidas y banderas venezolanas. El mensaje era tan claro como el dolor que lo sostiene: cinco meses después de las promesas de liberación, más de 500 personas siguen encarceladas por razones políticas.
El defensor de derechos humanos Marino Alvarado documentó la actividad en su cuenta de X. El exconcejal del municipio Baruta y ex preso político Luis Somaza fue directo al describir lo que ocurrió frente a la sede diplomática: «Frente a la Embajada Americana se plantan en vigilia los familiares de los presos políticos. El mensaje es claro: en Venezuela hay personas sufriendo tortura y aislamiento y sus familias no van a callarse. La presión internacional debe mantenerse hasta lograr la libertad de todos».
La vigilia es una forma de presionar al régimen de Delcy Rodríguez para que cumpla las promesas de excarcelación masiva que viene haciendo desde febrero bajo el amparo de la Ley de Amnistía. Promesas que, cinco meses después, siguen sin materializarse.
Este lunes, protesta en Venezuela y en la diáspora
Para este lunes 8 de junio, el Comité por la Libertad de los Presos Políticos convocó a una protesta que busca resonar dentro y fuera del país. «Este lunes 8 de junio se cumplen 5 meses desde que se anunció públicamente la liberación de todos los presos políticos. Cinco meses después, más de 500 siguen detenidos injustamente», escribió la organización en Instagram.
La convocatoria también recuerda que se cumplen cinco meses de vigilias frente a El Rodeo y El Helicoide, donde familiares han resistido bajo el sol, la lluvia, las amenazas y la incertidumbre, durmiendo en carpas mientras esperan respuestas que no llegan.
La diáspora venezolana también fue convocada a sumarse desde sus ciudades, reuniéndose en plazas o lugares emblemáticos con camisas amarillas, azules, rosadas o verdes, y carteles con los rostros, nombres y mensajes de libertad de los detenidos. Una cadena humana que busca recordarle al mundo que en Venezuela la espera tiene nombre y apellido.



