Rosana Escorihuela tiene 35 años y desde el 22 de octubre de 2025 vive con la desaparición forzada de su hermano Rafael, detenido por el régimen de Nicolás Maduro en el marco del caso Plaza Venezuela. En una entrevista concedida al programa La Tarde de NTN24, Rosana rompió el silencio para denunciar las torturas que sufren los presos políticos en Venezuela y enviarle un mensaje a su hermano.

«Nosotros lo esperamos en la casa. Mi hermano era una de las personas que me ayudaba económicamente para el sustento de mi papá», explicó con la voz quebrada. Con Rafael detenido, Rosana no ha podido costear los medicamentos que necesita su padre.

Pero su denuncia va más allá del dolor familiar. «La lucha es para que liberen a todos los presos políticos, no solo mi hermano, que es inocente, sino que hay muchas personas inocentes que están siendo recluidas y torturadas», advirtió.

Rosana también lanzó una advertencia directa al régimen: «Tenemos pruebas de que todos son inocentes».

Con información de NTN24

El testimonio de Rosana Escorihuela se suma a un patrón denunciado por múltiples familias de detenidos en Venezuela: mientras sus seres queridos permanecen encarcelados o en el exilio, las autoridades del régimen han saqueado o confiscado sus viviendas. Una forma de castigo que no se limita al preso, sino que se extiende sobre quienes lo esperan en casa.