Llevan poco más de dos semanas plantados frente a la Embajada de Estados Unidos en Caracas. Los familiares de presos políticos venezolanos no se han movido, y su mensaje es tan claro como su frustración: la respuesta de la administración Donald Trump sigue siendo insuficiente.
«Solo nos ha recibido el jefe de seguridad de la embajada. Todavía hay presos políticos esperando volver a casa», dijo a NTN24 Gabriela Álvarez, familiar del preso político Gabriel Guerra.
Según diversas organizaciones de derechos humanos, 373 personas permanecen privadas de libertad en Venezuela por razones políticas. El régimen de Delcy Rodríguez asegura haber «liberado» a cerca de 900 personas, pero los familiares de quienes siguen detenidos denuncian condiciones críticas dentro de los recintos y una lentitud que no tienen nombre en los procesos de excarcelación.
La vigilia frente a la embajada es una forma de recordarle al mundo que cada número en esas estadísticas es una persona, y que detrás de cada persona hay una familia que sigue esperando.



