Los medios de comunicación en Venezuela han sido víctimas de una política represiva, de persecución y censura instaurada por el régimen chavista desde hace casi 30 años, una situación que ha sido reforzada por las organizaciones criminales y movimientos de izquierda que apoyan a la dictadura. Así describe el periodista Melanio Escobar la manera en que la sociedad es maniatada para conocer los hechos que se desarrollan a su alrededor mientras que la democracia y la institucionalidad perdieron todos sus espacios.
Escobar señala que estas políticas represivas no iniciaron de golpe recientemente, se fueron forjando a través de estrategias que cercaban los espacios de la expresión libre y los formatos de publicación de los medios. Algunos medios eran dominados y cerrados, mientras las importaciones de papel eran limitadas.
“Obviamente, al controlar todos estos espacios de difusión de información, radio, televisión, prensa, los periodistas independientes, los medios de comunicación tuvimos que comenzar a migrar de una manera forzada al ámbito digital que en otros países eso fue el desenlace natural de la falta de publicaciones, del avance de la tecnología, del cambio en la manera en que se consume la información, por supuesto. Pero en el caso de Venezuela fue un poco más adelantado al resto de los países y por supuesto, no solamente adelantado, sino también de manera forzada y muy y muy muy atropellada”, analizó el periodista.
Escobar explica que el avance tecnológico ha ayudado a los medios venezolanos a conseguir espacios donde pueden continuar denunciando, informando y entreteniendo a la sociedad venezolana, sin embargo esto también representa desafíos para los profesionales de la comunicación.
“Actualmente, y no solamente por el contexto ya descrito, sino también por cómo ha avanzado la tecnología, básicamente todo el espacio de información venezolano nace, se desarrolla y muere en internet. Las metodologías para la censura han ido evolucionando. En un principio, al régimen tener el control de todo en Venezuela fueron bloqueando páginas web, fueron tratando de imponer leyes que censuraban, que perseguían y que criminalizaban la opinión, por supuesto, pero ahora ha llegado a otros niveles”, denunció Escobar.
Estos ataques generalizados, explica el periodista, no solo se aplican en Venezuela, se han visto situaciones similares en otros países como Ecuador, además de otros contextos en los que las administraciones con ideologías de izquierda son el aspecto común en la ecuación y que la forma más efectiva hasta ahora para atacar es la utilización de los derechos de autor para minimizar el impacto de la información y para sacar de circulación a medios de comunicación o periodistas independientes.
“Lo estamos viendo recientemente en Venezuela. En lo personal, yo fui víctima de este tipo de ataque de derechos de autor en el año 2025 y tuve la fortuna de atajarlo de manera inteligente con las propias con las propias plataformas. Pero en este momento, justo en el año 2026, está sucediendo de manera masiva. Medios como El Nacional con más de 4 millones de seguidores se están viendo completamente afectados hasta el punto de que suspendieron su cuenta con falsos reclamos de derechos de autor”, recordó el periodista.
La automatización de las plataformas han alejado las soluciones humanas inmediatas cuando se trata de la revisión de los casos, esto también se debe a las regulación de Estados Unidos que exigen velocidad en la resolución, pero en su defecto aleja el ojo humano al nivel de inspección individual.
“Después tú como creador de contenido, como dueño del medio de comunicación, puedes apelar estas decisiones, pero en el entretanto de que logras recuperar tu cuenta, apelar estas denuncias que evidentemente son falsas y son creadas para sacarte de circulación, pasas completamente silenciado un periodo que puede subir hasta 1 año, inclusive mientras logras convencer a la plataforma de que efectivamente tú no estabas incurriendo en ningún tipo de delito, en ningún tipo de falta. Cada día estas técnicas se amplían, mutan, se extienden y son más conocidas por aquellos que quieren silenciar la verdad”, señaló.
Los medios de comunicación y periodistas independientes han buscado soluciones ante estas situaciones, Escobar explica que la creación de cuentas alternas y la incentivación de que los usuarios las sigan es una de las formas de minimizar el impacto negativo de estas políticas en plataformas que usan los enemigos de la libertad de expresión. No obstante, a veces lo que llamamos como solución, puede ser realmente un paño de agua caliente para quienes persiguen la monetización de sus contenidos en redes sociales. ¿Cómo sobrevive un medio si su única cuenta con monetización es suspendida por estos reclamos falsos de derechos de autor?
“Esto se pone cada día más complicado. Pareciera una batalla cuesta arriba de la prensa en contra de corruptos, en contra de gobiernos criminales, en contra de regímenes, en contra de básicamente todo aquel que no quiera que la información salga a la luz. Parece no solamente cuesta arriba, sino prácticamente imposible mientras al mismo tiempo estamos luchando contra estos poderes tener que ver cómo hacemos para poder alcanzar para cenar, cómo podemos completar el dinero necesario para el costo de la vida del día a día y quizás el que esté escuchando este editorial pueda de alguna manera aportar sus ideas de cómo puede solventar esto, pero la realidad es que solamente el que vive estos retos día a día puede entender la complejidad y la profundidad que significa que te cierren una cuenta de Instagram. Porque no es un espacio para mostrar fotos de nuestros perritos o para compartir el almuerzo del fin de semana, como lo hace la mayoría de las personas que lo utilizan como ocio, sino que básicamente una cuenta de Instagram para nosotros puede significar nuestro CNN, nuestro Telemundo, nuestro Fox News, nuestro medio de comunicación masivo e inclusive lo que le lleva la comida a los hijos”, analizó Melanio Escobar.
