El Movimiento de Amistad y Solidaridad Mutua Venezuela-Cuba ha canalizado el envío de 25 toneladas de insumos hacia la isla caribeña, en una operación que evita vincular directamente a la dictadura venezolana, pero vuelve a encender las críticas sobre la histórica relación entre ambos regímenes.
La organización informó que el cargamento fue recolectado en apenas 15 días como parte de la campaña «Amor con amor se paga», un proyecto que insiste que es un gesto de hermandad entre ambos países, no obstante el envío se realiza en un escenario distinto al año anteriores, marcado por el debilitamiento del respaldo directo de Caracas a La Habana.
Tras la captura del dictador Nicolás Maduro, y la llegada al poder de Delcy Rodríguez, la relación bilateral quedó reducida a gestos simbólicos y diplomáticos, lejos de los tiempos en los que Venezuela sostenía a Cuba con petróleo subsidiado y apoyo político irrestricto.
Aun así, este tipo de iniciativas evidencia que los canales de apoyo no desaparecieron, sino que mutaron hacia mecanismos indirectos o no gubernamentales, lo que genera cuestionamientos sobre la transparencia y el destino final de los recursos.
Con información de Diario Las Américas
Severa crisis
El envío ocurre en medio de una crisis severa en Cuba, donde la escasez de alimentos, medicinas y energía obligó al régimen a depender cada vez más de donaciones internacionales y acuerdos con aliados. Incluso países como Brasil han enviado decenas de miles de toneladas de alimentos para paliar la emergencia humanitaria .
La situación interna en la isla refleja el colapso del modelo estatal, con una producción agrícola insuficiente y una alta dependencia del exterior, lo que deja a la población en condiciones de vulnerabilidad estructural.
En paralelo, el régimen cubano recurrió a medidas como autorizar a empresas extranjeras —incluyendo venezolanas— para gestionar importaciones de alimentos, una señal de la incapacidad del sistema para garantizar el abastecimiento básico.
Aunque presentado como un gesto humanitario, el envío de ayuda desde Venezuela reaviva el debate sobre una relación que, lejos de desaparecer, continúa operando en la sombra, mientras millones de venezolanos y cubanos siguen enfrentando carencias que sus propios regímenes no logran resolver.



