A finales de abril, el gobierno de Portugal confirmó la excarcelación del ciudadano luso-venezolano Héctor Ferreira Domingues, quien estuvo privado de libertad en Venezuela desde septiembre de 2022. Sin embargo, su liberación no vino acompañada de justicia: el dueño de Universal C.A., la fábrica de uniformes más antigua del país, aún espera la devolución de su empresa, ocupada por funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) apenas días después de su detención.
Los detalles de este caso fueron revelados por la periodista e investigadora venezolana Sebastiana Barráez, quien documentó cómo la acusación contra Ferreira se construyó sobre la declaración de un supuesto patriota cooperante y fotocopias de comprobantes de pago.
Con información de El Nacional / Infobae / Sebastiana Barráez
Más de seis décadas de trabajo interrumpidas en un día
El 3 de diciembre de 1957, Héctor Ferreira Domingues y su familia fundaron Universal C.A., empresa dedicada a la confección de uniformes y ropa de trabajo que con el tiempo se consolidó como referencia del sector textil venezolano. Ese legado de casi siete décadas se detuvo abruptamente el 9 de septiembre de 2022, cuando funcionarios de la Dgcim arrestaron a Ferreira y lo recluyen en el centro penitenciario Rodeo II, en Miranda, mientras su empresa era tomada por los mismos agentes del régimen
La investigación contra Ferreira alegaba la existencia de operaciones irregulares, facturas falsas y una trama de legitimación de capitales presuntamente vinculada a Monómeros Colombo Venezolanos S.A. La defensa y los familiares del empresario rechazaron categóricamente las acusaciones, calificándolas de un montaje construido con documentos sin coherencia comercial básica, según el reportaje de Barráez publicado en Infobae.
El expediente también arrastró a Francisco Paparoni, sobrino político de María Teresa de Ferreira y trabajador del área de ventas de la empresa, vinculado al dirigente político Carlos Paparoni únicamente por compartir el apellido. El propio trabajador desmintió el señalamiento ante el tribunal.
El montaje de la Dgcim
Barráez fue contundente en su análisis: la acusación contra Ferreira Domingues corresponde a un montaje calculado por la Dgcim para aparentar que hubo pagos de Monómeros a Universal C.A. que nunca existieron, y que la cuenta bancaria señalada como receptora de esos fondos no pertenece a la familia Ferreira ni a Paparoni. Las facturas físicas presentadas ante el tribunal, además, no coincidían con los originales de la empresa.
El propio Ferreira desmintió en su declaración cualquier vínculo con Gina González de La Hoz, mencionada en el caso como supuesto contacto de Monómeros, y fue enfático al afirmar que Universal C.A. jamás tuvo operaciones con esa compañía. Aun así, fue condenado y permaneció preso durante tres años y siete meses, hasta su liberación el 21 de abril de 2026.
La toma de la empresa
Días después de la detención de Ferreira, funcionarios de la Dgcim se presentaron en las instalaciones de Universal C.A. El abogado Héctor Pérez Mora, acompañado de expertos en criminalística, dirigió una inspección técnica en la fábrica sin mostrar orden judicial. Los trabajadores fueron desalojados, las cerraduras cambiadas y el control de oficinas y talleres quedó en manos de los agentes del Estado. Entre los bienes incautados figuró el propio edificio que pertenecía al padre de los Ferreira.
El proceso judicial avanzó en paralelo con la ocupación. La jueza Vanerkis Márquez del Tribunal Especial Primero de Primera Instancia de Control con Competencia en Delitos Asociados al Terrorismo avaló las actuaciones de la Dgcim. El 22 de febrero de 2023, la jueza Claudia López ratificó la medida de incautación y administración especial sobre los bienes muebles e inmuebles de Universal C.A., dejando la empresa bajo control del aparato de inteligencia del Estado.
Meses después, la compañía pasó a manos del teniente coronel Atilio José Barrios Singer, entonces director de Administración y Logística de la Dgcim. La empresa fue rebautizada como TextileraDgim y llegó a operar una cuenta en Instagram con ese nombre, hoy desaparecida, desde la cual se ofrecían productos y equipos de la antigua compañía familiar.



