Insight Crime: ¿Qué hay detrás de la distribución de armas del régimen de Nicolás Maduro a empleados públicos en Venezuela? 

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(Fuente: Insight Crime) El régimen de Nicolás Maduro ha distribuido armas a trabajadores estatales y milicias, posiblemente con le objetivo de expandir la influencia y control sobre el país, además de aumentar la fuerza de los colectivos.

En vísperas de su toma ilegal de poder, Nicolás Maduro distribuyó armas militares a trabajadores de 31 instituciones públicas. Este evento fue ampliamente cubierto por la televisión estatal y promovido en cuentas de redes sociales de agencias y funcionarios del régimen.

El 07 de enero, el ministro de Interior, Justicia y Paz de la dictadura, Diosdado Cabello, encabezó una entrega de armas al Movimiento de Pequeños Campesinos en los estados centro-occidentales de Lara y Yaracuy. El movimiento es uno de varios grupos comunitarios que han surgido en todo el país.

Con información de Insight Crime

Estas acciones parecen ser una extensión de una política iniciada en diciembre de 2024, cuando el régimen comenzó a armar a empleados de instituciones públicas para “defender la patria”, como se registró en publicaciones en redes sociales vinculadas a partidarios del gobierno. Un video ampliamente compartido capturó la distribución de rifles a los trabajadores de una fábrica de pasta expropiada por el gobierno del expresidente Hugo Chávez en 2011.

Si bien no está claro si los grupos civiles conservaron las armas distribuidas antes de la investidura de Maduro, la campaña de armamento altamente publicitada se alinea con la estrategia represiva más amplia del régimen venezolano: disuadir los levantamientos sociales y reforzar el control político en un contexto cada vez más tenso luego de la juramentación de Maduro para un nuevo mandato de seis años.

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Análisis de InSight Crime

La decisión de armar a grupos estatales y comunitarios resalta la creciente independencia de los llamados colectivos, otrora aliados clave del gobierno.

Bajo Chávez y luego Maduro, los colectivos armados sirvieron como la principal fuerza paramilitar para reprimir la disidencia. Sin embargo, a medida que estos grupos evolucionaron de “defensores de la Revolución Bolivariana” a operadores comerciales, Maduro ha ido integrando cada vez más elementos nuevos a su aparato represivo, lo que sugiere una menor influencia sobre los colectivos.

Este cambio comenzó durante la crisis económica de Venezuela en 2017, que llevó a muchos miembros de los colectivos a migrar al extranjero. Los que se quedaron recibieron contratos gubernamentales para mantenerse y se les concedió el control sobre la distribución de alimentos subsidiados, gas doméstico y gasolina, mientras participaban en actividades delictivas como la extorsión, el robo, el secuestro y el tráfico de drogas.

Si bien algunos colectivos mantuvieron su alineación ideológica, muchos han cambiado su enfoque hacia emprendimientos comerciales, distanciándose aún más de su misión política original.

“La impresión que tenemos de los colectivos es que están enfocados en hacer negocios. Básicamente se han convertido en empresarios, por eso no los hemos visto muy activos”, dijo un defensor de derechos humanos a InSight Crime.

Según entrevistas realizadas por InSight Crime, algunos de los colectivos que han logrado establecer negocios incluyen a La Piedrita, Alexis Vive, Tres Raíces y Oswaldo Arenas. Con el respaldo de la financiación del gobierno, estos grupos han establecido cooperativas de alimentos, puntos de interés turístico, restaurantes y casinos en los estados de Caracas y Miranda.

Distraídos por sus intereses comerciales, ya no desempeñan un papel tan destacado en las operaciones gubernamentales. Por ejemplo, gran parte de la mano de obra que los colectivos exhiben en los eventos políticos ahora es mano de obra contratada, según un defensor de los derechos humanos y un experto en seguridad que habló con InSight Crime de forma anónima por razones de seguridad.

Al mismo tiempo, su capacidad para ejercer control social sobre las zonas empobrecidas ha disminuido significativamente. Este debilitamiento de su influencia se hizo evidente durante su fracaso en la movilización de votos para Maduro. Según los registros electorales compartidos por la oposición, Edmundo González ganó las elecciones presidenciales en bastiones históricamente pro gubernamentales controlados por los colectivos, como el barrio 23 de Enero en Caracas.

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