El Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) denunció la muerte del recluso Robinson Johan Esquivel Fajardo, de 45 años, quien estaba bajo custodia del Estado en el Centro Penitenciario Fénix Lara, en Barquisimeto, y se convirtió en el segundo privado de libertad que fallece en el penal en ese lapso.
Debido a una severa complicación en su estado de salud, Esquivel Fajardo falleció el 24 de agosto, poco después de ingresar al Hospital Central Antonio María Pineda, según informó el OVP en su cuenta de X. La ONG detalló que se trata del segundo recluso procedente del penal Fénix Lara que pierde la vida mientras recibía tratamiento de diálisis.
El primero fue César Enrique Ostos, de 44 años, quien falleció el 19 de agosto en medio de una sesión de diálisis. Sobre este caso, el OVP denunció que Ostos padecía insuficiencia renal crónica y que se había contagiado de hepatitis debido a las condiciones de su reclusión.
«Estar enfermo en prisión puede convertirse en una pena de muerte»
«Estar enfermo en prisión puede convertirse en una pena de muerte ante la falta de asistencia médica integral y oportuna para los privados de libertad», alertó la organización, que bajo esta premisa cuestionó si se brindó la atención médica adecuada a ambos reclusos y qué medidas tomaron las autoridades judiciales respecto a las condiciones de salud de los detenidos mientras permanecían bajo custodia.
«¿Se cumplieron los protocolos necesarios durante su tratamiento? ¿Qué actuaciones emprendieron las autoridades judiciales frente a su condición? Ahora, ante una segunda muerte, sumamos una pregunta más: ¿existe una investigación sobre estos fallecimientos?», preguntó el OVP, sin obtener respuesta hasta el momento.
Con información de El Nacional
Un patrón que se repite sin consecuencias
La organización también destacó que el Servicio Penitenciario evade sistemáticamente las denuncias presentadas tanto por la ONG como por los familiares de los privados de libertad. «Vemos cómo no solo se ignoran estas muertes, sino que tampoco se toman medidas para atender a la población reclusa que padece diversas patologías», señaló.
Para el Observatorio Venezolano de Prisiones, estos casos no son hechos aislados, sino una muestra más de cómo las autoridades vulneran de manera recurrente «el derecho a la vida, la salud y la integridad física de la población penitenciaria».
