La comunidad indígena Jivi Ekunay denunció ataques con explosivos y el secuestro de su jefe máximo a manos de las disidencias de las FARC en Los Pijiguaos, una población minera del estado Bolívar, al sur de Venezuela.
La ONG Provea difundió la denuncia este domingo a través de su cuenta en X.
Según el reporte, miembros de las disidencias de las FARC capturaron en su casa al jefe de la comunidad, Julio Rodríguez, el 2 de agosto. Días después, cuando un grupo de líderes indígenas salió a buscarlo, drones sobrevolaron la zona y lanzaron artefactos explosivos.
La denuncia señala constantes amenazas en el territorio ancestral Mapoyo, donde habitan cuatro comunidades indígenas cuya tradición oral fue declarada patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la Unesco en 2014. Los grupos irregulares controlan en la zona yacimientos de coltán, estaño, oro y tierras raras.
Los líderes indígenas informaron al régimen de Delcy Rodríguez sobre la situación hace cinco días sin obtener ninguna respuesta.
«¡No esperen que nos maten, actúen ya!», señala el texto de la denuncia, que exige al Estado venezolano «expulsar a los grupos armados» y «detener las actividades mineras ilegales» en la zona.
Con información de NTN24
El caso ilustra una realidad ampliamente documentada por ONG y testigos: en territorios cercanos a la frontera con Colombia, como Los Pijiguaos, grupos armados como el ELN y disidencias de las FARC controlan sectores mineros con la complicidad de las fuerzas de seguridad venezolanas.
Una realidad que no cambió con la salida de Maduro y que amenaza con complicar los planes de inversión minera que el régimen de Rodríguez intenta impulsar bajo presión de Washington.



