El internacionalista y exembajador de Venezuela en España, Francia y Colombia, José Nicolás Rojas, expresa su preocupación sobre la reconstrucción de las relaciones entre Colombia y Venezuela desde la necesidad de un diseño institucional que pueda blindar constitucionalmente a ambas naciones.
Rojas señala que ante la llegada del gobierno del presidente Abelardo de la Espriella en Colombia y el proceso de transición en Venezuela, es importante revisar el vínculo y las sinergias que comparten los países para así proyectar las necesidades de este relacionamiento futuro en beneficio de las futuras generaciones.
“Se trata de volvernos a encontrar, de recuperar el designio y herencia bolivarianos sin las estridencias grandilocuentes del pasado, sin los velos de autocomplacencia o autoengaño y sin los vicios formales de una diplomacia lastrada por la pequeñez o por la desconfianza.Volvernos a encontrar significa abrirnos mutuamente las puertas a ambos pueblos, a la cultura, a los intercambios de todo orden bajo una premisa liberadora y liberal. Exige un diálogo político fecundo que conduzca al rediseño de las relaciones para los próximos 25 años y donde el epicentro de la acción compartida sean los incentivos que favorecen a los individuos, las personas, las empresas y ambas naciones en general”, indicó el internacionalista.
Rojas indicó que las administraciones en ambos países tienen el deber de convocar al mejor capital humano de los diferentes sectores para diseñar un marco político acompañado de un andamiaje comercial y una robusta agenda común.
La presión de alcanzar esta meta es justificada por la urgencia de los hechos y crisis que se desarrollan desde la frontera y los asuntos de seguridad que afectan a los ciudadanos de ambos países. “Una especie de Congreso de Viena que dure lo que tenga que durar, que bien podría reunirse en Villa del Rosario, por ejemplo.
Venezuela no reúne actualmente las condiciones macroeconómicas o institucionales para alcanzar el máximo umbral de integración económica que debemos ambicionar, pero el objetivo debe permanecer inalterable, consolidar un área de libre comercio que evolucione hacia un verdadero mercado común garantizando la libre circulación de bienes, servicios y factores de producción”, explicó el exembajador.
Este esfuerzo binacional debe tener una altura, ejemplificada por Rojas, como el eje franco-alemán que significó el nacimiento de la Unión Europea.
Este objetivo no solo debe ser sostenido por los mejores esfuerzos de ambos países, sino que debe estar regido por un marco institucional que contenga “cláusulas de vanguardia, severos antídotos contra la malicia diplomática y las agendas secundarias que suelen entorpecer la vía ancha imaginada por los hacedores de ambas repúblicas”.
“Es hora de arrebatarle la conducción binacional a las posiciones subalternas, mezquinas, a los uniformados que se valen malsanamente de su posición en la frontera y a las mafias amparadas en la opacidad estatal. Fijadas las grandes ambiciones, la tarea inmediata es limpiar la gente, podarla de la arboladura burocrática que le ha salido de tanto no hacer nada. Con mirada fresca debemos concentrarnos en los asuntos capitales, el bienestar de las personas, el restablecimiento del Estado de derecho, el de infraestructura, el crecimiento económico, la sustentabilidad ambiental. La seguridad debe ser real, orientada a la protección de los derechos y no al mantenimiento de alcabalas corruptas y agentes estatales facinerosos”, agregó Rojas.
El exembajador señala que ambos países podrán enfrentar las amenazas del terrorismo y el crimen organizado con “economías sólidas, integradas y complementarias en pueblos y ciudades prósperos, amparados por un Estado de derecho celosamente protegido”. Esto es algo que las poblaciones que viven en la frontera colombo-venezolana demandan tras años de ser sometidas por estas organizaciones.
“A la arquitectura de los años 90, las comisiones presidenciales de integración y asuntos fronterizos, no le faltó visión ni hombres probos. No obstante, aquel esfuerzo se diluyó en la inconstancia, en la falta de voluntad política sostenida y finalmente en el torbellino del colapso institucional venezolano. Es la hora de reconstruir y mejorar aquellos precedentes bajo una aspiración superior”, concluyó Rojas.
