Hasta la captura de Nicolás Maduro, Venezuela mantenía cerca de 300 presos políticos extranjeros de más de 30 nacionalidades. El activista Luis Carlos Díaz reveló esa cifra y lanzó una exigencia directa a la comunidad internacional: revelar los mecanismos de extorsión que empleó el chavismo a través de lo que él denomina la «diplomacia de rehenes».

A través de sus redes sociales, Díaz cuestionó el silencio de múltiples gobiernos desde 2024, cuando se intensificó la ola de detenciones políticas en Venezuela. «Exponer esos mecanismos de presión es una forma de protegerse colectivamente y de identificar a los responsables», señaló.

Italia, Alex Saab y el caso Trentini

Como ejemplo del patrón de extorsión, Díaz recordó que el chavismo presionó a Italia con el caso del trabajador humanitario Alberto Trentini «mientras buscaba beneficios para Alex Saab» en procesos judiciales abiertos en ese país. «Diversas informaciones apuntan a que las negociaciones por la liberación de Trentini estuvieron vinculadas a los procedimientos que señalaban a Saab y a su esposa, Camilla Fabri», indicó.

Frente a ese escenario, el activista cuestionó que predominara la cautela diplomática, el silencio y las complicidades que, a su juicio, agravaron la situación en lugar de resolverla.

Díaz fue contundente al señalar que la salida de Maduro no implicó el desmantelamiento del aparato represivo. Recordó que Delcy Rodríguez, quien como vicepresidenta tenía bajo su mando al Sebin, sigue siendo la figura central del gobierno interino. Y que los funcionarios que ejecutaron las detenciones arbitrarias continúan en sus cargos.

«Podrán fingir amnesia, pero los hechos están documentados. Ocurrieron, continúan ocurriendo y los responsables siguen siendo esencialmente los mismos», afirmó.

El activista denunció que a los extranjeros detenidos se les negó el acceso a sus consulados, a una defensa efectiva, a la comunicación con sus familias y, en muchos casos, a atención médica, alimentación y medicamentos. Los testimonios de antiguos detenidos en El Rodeo I, señaló, describen condiciones degradantes, incomunicación prolongada y torturas.

La pregunta incómoda

Díaz recordó que Estados Unidos logró liberar a todos sus ciudadanos presos en Venezuela en 2025, entre ellos personas con doble nacionalidad peruana, uruguaya o francesa. Eso abre una pregunta que nadie ha respondido con claridad: «¿Por qué centenares de personas permanecieron tan desprotegidas mientras eran acusadas falsamente de espionaje, mercenarismo, terrorismo o conspiración?».

El activista cerró con una advertencia que apunta al fondo del problema: «Son personas que aún controlan cárceles, organismos de inteligencia y estructuras de represión. Siguen teniendo capacidad para amenazar, extorsionar y utilizar seres humanos como fichas de negociación. Más de 600 presos políticos continúan bajo custodia del Estado venezolano. Mientras esa realidad persista, seguirá existiendo un sistema basado en el secuestro, la coerción y la diplomacia de rehenes. Ese sistema debe terminar».